Reconozco que, como decía una famosa chirigota, hay quienes se mueren por un sofá y una pizza familiar pero, a fuerza de ser sinceros, nada hay menos productivo que unas vacaciones en las que estar tirado sea el principal objetivo. No sirve. No es conveniente. Más que un remedio acaba siendo una enfermedad. Vale que durante unos días nos dediquemos al reposo corporal pero resulta que el espíritu (que es lo que nos mantiene vivos y alerta) nos pide otras cosas, pero el pobre lo hace sin agujetas y sin sensación de cansancio... Si tiene la oportunidad de desconectar estos días hágame caso y afronte actividades que hace unos meses le parecerían locuras. No me refiero a actividades que pongan en riesgo su vida pero, por ejemplo, reme por aguas tranquilas, suba senderos escarpados, vea esa película de la que tan bien hablan y que no tiene la menor intención de ver. Castigue su alma. Si no cocina, inténtelo. Si no suele salir de su zona de confort hágalo. Le aseguro que después lo agradecerá. Le quedará esa aura de héroe anónimo que sólo usted sentirá... y agradecerá.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios