Se halagó a los redactores de la Constitución Española de 1978. Y siempre me incomodó que las condecoraciones a estas siete personas fueran como si nos las regalaran la Constitución. Pues si detrás de cada miembro no hubiera existido una gran porción de pueblo, su trabajo era inútil. Pues a los 40 años de los ayuntamientos democráticos tengo la misma sensación. Se han reunido los concejales de todos estos años, se han reconocido, se han homenajeado, pero parece que ellos trajeron la democracia municipal. Eché en falta a las asociaciones de vecinos, a los alcaldes pedáneos, a otros partidos que no alcanzaron el porcentaje de votos. ¿Nos regalaron la democracia municipal? Sin un pueblo detrás de esos alcaldes y concejales eran, políticamente, nada. Cierto despotismo ilustrado. Bertolt Brecht en 'Preguntas de un obrero que lee' decía: "…César derrotó a los galos, ¿no llevaba siquiera un cocinero? Felipe de España lloró cuando su flota fue hundida ¿No lloró nadie más?... Cada diez años un gran hombre. ¿Quién pagó los gastos?...".

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