Análisis

Nerea Navarro

Yo te quiero todavía más

Aunque no me pariste con dolores, sufres por mí desde antes de llamarme por mi nombre. Un protector en cada paso y un compañero en el camino. Un tesoro incalculable aunque en ocasiones contar hasta 10 es mi mejor medicina. Peco de bipolaridad porque hay otras tantas en las que pienso que qué pasaría si no te encontrase sentado en el sofá como cada tarde. Momentos en los que quiero taparme los oídos para no volver a escucharte y días en los que no querría despegarme de ti. Y es que no sabría que hacer si uno de los pilares fundamentales de mi vida me faltase. Sueño con vestirme de blanco y que la primera lágrima en caer sea la tuya. ¡Ay! Pobre de mí que no eres eterno. Tú que con tu trabajo y esfuerzo me has apoyado en todas mis decisiones y en mis proyectos. Tú que nunca has sido cobarde y supiste enamorar a la que por ti es mi madre. No hay orgullo tan grande en el mundo que tenerte a ti por padre. Para ti que siempre seré tu niña. Muchísimas felicidades. Gracias una vez más por ser la alegría de mis días.

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