Tribuna libre

Hijos de Fabiola Domecq Romero

¡Qué alegría, mamá!

¡Qué alegría haber tenido una madre como tú! ¿Cómo agradecer a Dios tener una madre así? Una madre en el amplio sentido de la palabra, que siempre nos dejó clara su escala de valores. Primero Dios, después papá, sus hijos, sus padres, Alvarito y Maribel..., y todo aquel que pasó por su vida.Viviste por y para tu familia numerosa, enamorada de papá hasta los huesos, siempre fuiste feliz, eras la mejor ama de casa, lo llevabas todo para delante, sin alardes, disfrutando y con sentido práctico y servicial. Para los detalles ya estaba Kika. ¡Érais el tándem perfecto de madres! Siempre pendientes de papá y de todos.Nos habéis dado el mejor ejemplo de lo que es vivir el sacramento del matrimonio, siempre pensando en el otro. ¡Cómo nos reíamos cada año cuando celebrábamos vuestro aniversario y los niños se disfrazaban para imitaros!Os habéis querido tanto y hasta el final, siempre agarrados a Dios, y papá cuidando de ti sin descanso, en la salud y en la enfermedad todos los días. Gracias por darnos la mejor lección del verdadero amor.Mamá, siempre te preocupaste de vivir mirando al cielo, tenías el don de la fe y lo fortaleciste unida al Opus Dei en tu camino hacia la eternidad. ¡Cuántos sacerdotes y amigos en la fe que te han querido mucho!

Mamá, siempre te fiaste de Dios, tenías claro que Él sabía más, y así aceptaste que las niñas fueron un gran regalo de Dios y qué suerte la tuya de tener tus cuatro hijas junto a Él y la Virgen tan pronto en el cielo.

Fue un golpe muy difícil de aceptar, pero siempre tuviste claro que seguías teniendo un marido y otros seis hijos a los que cuidar y cogiste la cruz como una gran cirinea. La oración y cariño de tantas personas nos sostuvieron y hasta el día de hoy que lo siguen haciendo. Nuestro agradecimiento de todo corazón.

Gracias Señor por darnos una madre tan generosa, una madre que nos enseñó a querer a Kiko y Kika como a padres, siempre con respeto, amor y obediencia. Adorabas a tu hermano y te desvivías con Kika. ¡Ellos te han querido tanto! Te han cuidado siempre y como lo hacen todo, al detalle, con todo el amor que se puede dar.En 2005 se te fue tu padre. Nuestro querido abuelo Álvaro. ¡Cuánto os queríais ! ¡Eras su niña! Y nos llegó el primer aviso, ¿qué le pasa a mamá?

Comenzó un largo viaje de 15 años de enfermedad, durante los cuales no habéis dejado de darnos lecciones diarias. Un viaje, el más duro para papá. Un camino de amor y entrega. Cada día ha sido diferente, ha sido lento, no ha sido fácil, aunque sí bonito porque todos hemos dado, pero sobretodo hemos recibido. Es muy difícil ver a una persona a la que quieres tanto, ir perdiendo sus facultades, aunque al mismo tiempo todos hemos ido aprendiendo. Hemos llorado y cuánto nos hemos reído. Una vez más, toda la familia aceptamos la voluntad del Padre, con tu ejemplo, sin preguntas, con la fuerza de la oración.

Cuando ya no te podías comunicar, era maravilloso ver a tus nietos pelearse por ver a cuál de ellos le dabas el beso más grande. Muchos casi sin conocerte en tus plenas facultades, cuánto te han querido y cuidado. Y no te preocupes porque siguen mimando a Tito, Kiko y Kika.

Mamá ya has llegado a ese cielo, por el que tu vida entregaste, rodeada de toda tu familia y rezando el Ángelus. Con el amor de esposa, de madre, de hija, de hermana y de amiga de tantos.

Ahora junto a Dios, acompañada de Ntra. Sra. del Recuerdo, Reina de Los Alburejos, de San José, al que siempre le rezaste con especial devoción y rodeada de tu familia, vas a cuidarnos mejor que nunca. Dale un achuchón grande a las niñas de nuestra parte.

¡Te queremos muchísimo mamá. Gloria a Dios!

Tus hijos.

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