Bienteveo

Andrés Luis Cañadas

Una Semana Santa, extraordinaria

Y no le adjudico dicho calificativo por la situación a la que nos vemos sometidos, por la amenaza de esta moderna peste que asola el mundo desde hace ya algo más de un año, que también, sino por la indiscutible categoría que la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo tiene actualmente en Jerez, de la que sin duda es elocuente muestra la magna exposición que estos días puede admirarse en el histórico y soberbio recinto de los Claustros de Santo Domingo, todo un acierto del Consejo directivo de la Unión de Hermandades y de nuestro Ayuntamiento que, sumando esfuerzos y aunando imaginación, han conseguido reunir un expresivo conjunto de enseres que lo confirma y que tiene su mejor demostración en el Refectorio del antiguo Convento de los frailes predicadores con cuatro soberbios pasos de palio de entre los que cada año podemos admirar en nuestras calles y plazas y que ahora tenemos la oportunidad de poder contemplar hasta en sus más mínimos detalles, que es como mejor se aprecian y valoran las obras de arte…

Sin duda alguna, la Semana Santa de Jerez, nuestra conmemoración pasional, sin tratar de entrar en ridículas comparaciones, que además no vendría al caso, no solo es una de la mas importantes en el conjunto de la ciudades españolas sino que, evidentemente, está en consonancia con el hecho de que la nuestra sea, por su población, la quinta entre las de Andalucía, por el número de sus Cofradías, por la calidad de su imaginería, por el espléndido patrimonio que las Hermandades han sabido reunir y conservar, por su raíces históricas y naturalmente por su notable repercusión social y económica.

Se puede afirmar por tanto, sin que suponga presunción alguna, que gozamos aquí, para nuestro disfrute y para el de cuantos desde fuera de la ciudad llegan esas fechas hasta nosotros, que Jerez puede ufanarse legítimamente de contar con una Semana Santa verdaderamente extraordinaria que en una situación como la vivida el pasado año y la que se vivirá en este aún cobra más significación, eso sin entrar en lo que de riqueza espiritual representa para centenares de miles de personas.

Junto a lo expuesto, es nuestra Semana Santa ciertamente extraordinaria por su impacto económico en el comercio y la industria de la propia ciudad y de la zona ya que además de potenciar la actividad de la hostelería, atraer visitantes y generar negocio en numerosos establecimientos que durante estos días ven incrementadas sus ventas, ofrece la posibilidad a muchas personas modestas, que buscan unos ingresos extraordinarios, de obtenerlos con las ventas conseguidas en sus puestos callejeros, bien fijos o ambulantes, lo que a no pocas familias les permiten obtener unos recursos que les ayudan de forma importante durante varios meses del año, lo que también acrecienta el valor de las numerosas procesiones que durante toda la semana recorren calles y plazas de Jerez…

Un orgullo, pues, para la propia ciudad y para sus habitantes que se sientan cercanos al movimiento cofrade o no, tendrán que aceptar que la nuestra, como reza el titular de este comentario, es por las razones ya expuestas una Semana Santa verdaderamente extraordinaria.

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