Fran Pereira

Cuidemos lo que nos diferencia

Desde que la zambomba ha adquirido un potencial económico y turístico a nivel de ciudad, el desenfreno y descontrol en torno a su desarrollo ha sido constante, más si cabe tras declararse BIC. Evidentemente, todo no vale, y si desde la máxima institución municipal no se controlan determinadas acciones, las zambombas, en Jerez, acabarán devoradas por lo meramente comercial y económico.

No es normal que cada año se adelanten más las fechas y que nadie (al menos a nivel municipal, porque entidades como el Cluster Turístico Destino Jerez sí se preocupan) haga nada por frenar esta sangría. Si como dice el señor Camas se espera a la buena voluntad del personal, apañaos vamos porque ya se sabe, ‘poderoso caballero don Dinero’. No hay nada más que mirar en qué se han convertidos las pseudo-zambombas, una mera actuación en directo, sin participación ni colectividad.

El Ayuntamiento no debe olvidar, tal y como se recoge en el el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, que debe velar por el conocimiento, recuperación, conservación, transmisión y revitalización de la zambomba. En parte se hace, sí, pero no es normal que no haya un plan para su desarrollo, sensibilización y acercamiento a los más jóvenes, por poner un ejemplo, o que desde 2010 no haya ni libreto municipal con villancicos

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