Fotos, fotos

Hemos pasado de la guerra de cifras a la guerra de tomas y encuadres y no sé qué es más innecesario

Lo de la sociedad de la imagen se nos ha ido de las manos. De la manifestación de ayer en Madrid importan las fotos y los vídeos. Primero, los que demuestran que hubo muchísima gente o los que demuestran que no la hubo tanto. Si se compara con las manifestaciones de Podemos o los mítines del PSOE, hubo muchísima gente. Si se compara con aquellas grandes manifestaciones contra ZP, quizá hubo menos. De esa relativa desmovilización se dan sesudas explicaciones, aunque quizá les falte sopesar la decepción por el uso que luego hizo Rajoy del espíritu anti-ZP. Una foto de los asistentes tiene más rigor científico que una encuesta de Tezanos, por supuesto, pero viendo que la asistencia fue masiva es suficiente. Hemos pasado de la guerra de cifras a la guerra de tomas y no sé qué es más innecesario.

Luego están las fotos más buscadas. Los partidarios mediáticos de Pedro Sánchez o del independentismo han lanzado a sus cámaras, como es costumbre, en busca de alguna bandera con el escudo del águila de san Juan. Por lo visto encontraron una, entre decenas de miles. También se han buscado fotos de la distancia entre los líderes convocantes, y la del saludo o no entre Abascal y Rivera.

Por el lado de los partidarios mediáticos de la manifestación hubo una búsqueda ansiosa de fotos de rostros reconocidos del PSOE histórico, que fracasó; y, en su defecto, de personas de la izquierda moderada o, al menos, de evidente neutralidad ideológica.

Estas búsquedas fotográficas en apariencia contrapuestas responden a una inquietud idéntica. Está en juego la naturaleza de la manifestación de ayer. Si representaba el sentimiento de todos los que aman a España (y por eso la necesidad de que lo apoyen, aunque sea con las naturales timideces al menos algunos de izquierda). O si representa sólo a media España (como demostrarían las banderías, tanto por las viejas banderas como por las nuevas divisiones entre los partidos).

Son cuestiones esenciales, sí, pero no hacen tanta falta tantas fotos. Bastaría preguntarnos con honradez sobre el alcance de los pasos y concesiones que ha hecho Pedro Sánchez para resistir en La Moncloa. Un análisis político y jurídico sería suficiente. Comprobar la defensa de la soberanía nacional que haga (o no) el Gobierno. Sin embargo, vivimos en la sociedad de la imagen y las fotos y los vídeos (de unos y de otros) parecen tener más peso que ningún análisis racional.

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