BREVIARIO

Alejandro V. Garcia

Gaza y la lentitud

LAS reacciones a la guerra de Gaza han sido vergonzosamente lentas. ¡Hasta las manifestaciones más numerosas, esas que han hablado abiertamente de genocidio más que de masacre, han estado contaminadas por ese inexplicable retraso! Tardía fue, en España, la reacción de Zapatero. Insufriblemente lenta -y ambigua- la de Rajoy. El PSOE, cuando salió a la calle, lo hizo con ruido, pero el PP, ante la eventualidad de tener que clarificar su posición, ha ordenado a los suyos rehuir el debate. ¡O han hablado demasiado tarde o prefieren esquivar la responsabilidad de hacerlo! La derecha más carcunda, que optó por un prudente silencio, quizá amedrentada por las alud de imágenes de niños palestinos muertos o malheridos, sólo abrió fuego cuanto tuvo la oportunidad de defender a Israel golpeando en la mejilla de Zapatero: un truco zafio e inmoral. Hasta entonces, chitón. Mucho ha tardado también la asamblea de la ONU en pedir el cese del fuego. Y lo ha hecho después de que los bombardeos destruyeran su depósito de alimentos. Remiso también Obama, y retrasados y recelosos los países con intereses estratégicos.

Es cierto, el conflicto de Gaza es altamente complejo y cualquier posición comprometida, pero ¿y la sangre? ¿Y los niños? ¿Y los muertos? ¿Y Palestina? ¿Y la misericordia ante el horror?

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