José Manuel Sainz Peña

Güiza, rata

la torre de vigía

19 de septiembre 2017 - 02:00

No sé si las habrán visto; yo sí. Están por todas partes. Son pequeños adhesivos pegados en semáforos, farolas, paredes y puertas, no en un número exagerado, pero sí lo suficiente para que la gente lo vea aquí y allá.

En la imagen se ve al futbolista jerezano, Dani Güiza, una rata negra y fea delante, y una leyenda que reza: "Güiza, rata", y creo también que algo de persona "non grata en Jerez", o alguna lindeza similar.

Miren, me gusta el fútbol. No lo suficiente para pagar por verlo en la tele o perderme una buena cena en la calle por un Madrid-Barcelona, pero me gusta, y si estoy en casa y mis niñas no me machacan con Bob Esponja, la Patrulla Canina y su puñetera madre en patinete, veo los partidos. De modo que estoy un poquillo al tanto de la liga y demás.

Y se puede ser aficionado y forofo, pero también se puede ser maleducado, cobarde y llevar la estulticia hasta el infinito y más allá. Rata, Güiza, ¿por qué? ¿Por jugar en el Cádiz? ¿Por eso? ¿Por fichar ahora por el Sanluqueño? ¿Por eso? ¿Por eso se pueden poner unas pegatinas insultando? ¿De veras es tan importante lo que ese deportista haga?

No entiendo nada, la verdad. Y que conste que no conozco al futbolista. Ha tenido su trayectoria en equipos de primera en España y en Turquía, minutos con la Selección, y ahora, por el motivo que sea, no me importa, juega en equipos de inferiores categorías. Repito: ¿Es motivo suficiente para insultar y considerar persona "non grata" a un hombre que le da patadas a un balón? ¿Tan importante es eso?

Repito que no entiendo nada. Lo único que sé es que todas estas actitudes lo único que hacen es germinar odio y revancha; cambiar el deporte por un ajuste de cuentas y convertir a los deportistas en objetivos de una polémica tan absurda como inútil. Cuánta estupidez.

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