El balcón

Madrid lo quiere todo

A Ayuso sólo le queda copiar el eslogan asturiano y decir que Madrid es España y todo lo demás es tierra conquistada

Los guionistas de Isabel Díaz Ayuso han encontrado otra mina por la que continuar excavando los túneles del procesismo madrileño. Pedro Sánchez ha sugerido instituciones del Estado repartidas por el territorio y la derecha carpetovetónica ha salido en tropel a defender su idea de nación piramidal.

Pascual Maragall propuso hace 30 años que el Senado se estableciese en Barcelona. Buena idea; como lo fue que Mérida y Santiago fuesen capitales regionales. Recientemente el presidente valenciano Ximo Puig ha planteado que Cádiz sea sede del Tribunal Constitucional. Tiene sentido. En Alemania, los tribunales supremo y constitucional están en Karlsruhe, a 500 kilómetros de Berlín. El primer Estatuto andaluz seguía ese patrón, al ubicar en Granada al Tribunal Superior de Justicia. El profesor Ruiz Robledo lanzó hace años un envite más revolucionario aún: trasladar la capital de España fuera de la olla a presión madrileña, a Zaragoza, a medio camino entre Madrid y Barcelona.

La sobreactuación del populismo que gobierna Madrid esconde privilegios. Su presidenta regional copia del procesismo catalán la cantinela "España nos roba", presume de su política económica, y sostiene con paternalismo que subvenciona a la periferia. Pero es al revés; cientos de miles de funcionarios del Estado viven y gastan su dinero en Madrid; miles de empresas nacionales y extranjeras que operan en todo el país liquidan los impuestos de sus beneficios en Madrid. Allí están radicadas las orquestas nacionales, las agencias estatales y los grandes museos...

La capitalidad es tan buen negocio que cuando Monteseirín pidió una ley que compensara los perjuicios que le causaba a Sevilla la sede de las instituciones regionales, el alcalde De la Torre respondió que Málaga lo haría gratis. Y cuando Zoido repitió la demanda, De la Torre replicó que Málaga lo haría ¡pagando! El PP propuso cuando estaba en la oposición llevar consejerías a Málaga o Almería. No lo ha hecho, aunque ha descentralizado alguna agencia.

Hace unos días Roca Junyent ha recordado que la federalización de Alemania la hicieron los tanques americanos y la española la hicimos nosotros solos. Ningún procesismo ultranacionalista debería atentar contra ese espíritu, ni el independentista catalán o vasco, ni el centralista del Partido Popular capitalino o de Vox. A Ayuso sólo le queda copiar también el famoso eslogan asturiano y decir que Madrid es España y todo lo demás es tierra conquistada.

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