Tierra de nadie

Alberto Núñez Seoane

No piensen que están a salvo

No, no se crean que van a seguir tranquilitos, como siempre. Acomodados en sus sofás los fines de semana de invierno, ‘alimentándose’ de los bodrios que dan por la televisión; saliendo los sábados por la noche con los amigos; yendo a las zambombas en diciembre, al Carnaval en febrero, a los besamanos en Cuaresma y a las salidas procesionales en Semana Santa, a la Feria en mayo, al Rocío en junio, a la playita en verano y… vuelta a empezar, no, de eso nada, ‘compadres’. Esto no va a funcionar así; aunque se lo digan, se lo repitan, se lo aseguren o se lo prometan, esto no irá así. Se lo voy a tratar de explicar, una vez más, aunque asumo que será absolutamente inútil.

El ‘sistema’ se cae, se hunde, no da más de sí. Puede que sean cinco años, o diez, o tal vez veinte, casi da igual lo que tarde en expirar, en cualquier caso, será poco tiempo; lo que no da igual es que estemos sentados sobre un volcán próximo a la erupción y sigamos saliendo de casa a las ocho para trabajar, regresando a las cinco para merendar, sentándonos unas horas para que las basuras televisivas nos terminen de cuadricular la mente; ingiriendo unas lechugas, para cenar; y acostándonos, para dormir más o menos bien, hasta mañana; luego, hasta otro mañana, al que seguirá un anodino fin de semana, igual a otros muchos fines de semana, y luego otro más, hasta ir recorriendo el ‘calendario’ completo, al que me he referido en el párrafo anterior.

Ya no caben más mentiras, no queda espacio…Ya no hay lugar para más cantidad de supina hipocresía, hemos agotado hasta la reserva de emergencia… Ya no se puede seguir soportando la corrosiva intensidad del cinismo tan extremo al que, parece, nos hemos acostumbrado; no puede ser, no hay modo de sostener esperanzadores futuros sobre presentes tan falsos y manipulados.

Causa sonrojo y da vergüenza ajena, mucha vergüenza -más bien bochorno-, escuchar a dirigentes de partidos políticos empecinados en seguir queriendo vendernos humo, el de unos más espeso, más turbio, más envenenado que el de otros, pero humo al fin y al cabo. Lo trágico es que aún quede quien les crea…No se juega -no se debería jugar- con las vidas de las personas, no se manipulan ilusiones ni se trapichea con esperanzas, no es de recibo, no, utilizar lo que sea para alcanzar lo que se pretende.

El sistema hiede a podrido, está podrido. La descomposición es irreversible, nadie aprende de nada: ni de los errores cometidos ni de los padecimientos sufridos ni de las injusticias sangrantes ni de las tragedias que han despedazado espíritus y han descompuesto almas. El imperio de la mediocridad más grisácea y adocenada se ha impuesto; la reticente, incomprensible y cabreante indiferencia de los gobernados y la vanidosa avaricia, sin límites, de los gobernantes, ha terminado por ajusticiar cualquier posibilidad de salir de toda esta mierda de un modo razonable.

Las cosas van a cambiar, a peor. Y no será por el ‘cambio climático’, no se preocupen demasiado por eso, sólo lo justo. El nivel del mar no va a subir un solo centímetro en los próximos cincuenta años, como no lo ha hecho en los últimos cincuenta; a pesar de lo que les dicen que dicen esos ‘prestigiosos informes’ que nadie termina por saber quién ha firmado. Valdelagrana seguirá siendo la misma playa y La Caleta continuará como hasta ahora, eso seguro.

Olvídense de la paranoica marioneta sueca, auténtica mamarracha, que anda pidiendo ‘ayuda’ –le faltó tiempo- para cruzar el Atlántico en yate a vela –para no contaminar, dice la repelente niña- y poder venir a la ‘Cumbre del Clima’ de Madrid, ¡qué maja ella… qué auténtica! Sólo es otra máquina tragaperras, otra más, diseñada –muy bien diseñada- para hacer mucho dinero. Y tenía que ser, ¡cómo no!, la impresentable ministra de Transición Ecológica de Sánchez quien le contestase: “Hola Greta, mira, que nos encantaría ayudarte a que vinieses…” ¡Súper! ¡Qué guay!

El cambio va a ser a mucho peor que lo que vaticinan todos esos catastrofistas esperpentos verdosos. El cambio será estructural, conmoverá los cimientos que no hemos sabido mantener, echará por tierra años, muchos años, de mejora y progreso en el bienestar de muchísimas personas, nos devolverá a tiempos oscuros, tiempos de sangre y miedo, de poder absoluto de unos pocos, tiempos de tinieblas, sin alegría, sin un mañana, sin libertad.

Esperen, cómodos burgueses, esperen confortablemente sentados en los salones de sus ‘adosados’, hipotecados hasta las cejas en manos del capital que nos maneja a su antojo, a que ‘sus’ políticos les ‘arreglen’ quitas y problemas, esperen… sentados. Mientras, los ‘grandes líderes’, esos prepotentes ineptos a los que ustedes han entregado su mañana dentro de un sobre bien cerrado y sin destinatario alguno, se entretienen en echar, con su clamorosa incapacidad, las penúltimas paladas de tierra sobre la tumba de sus futuros, esos que ustedes dan por seguros, pero no tendrán.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios