La esquina

josé / aguilar

Portazo de ERC al Astuto

UNA de cal y dos de arena. El líder de Esquerra Republicana de Catalunya, Oriol Junqueras, ha administrado esta semana con calculada ambivalencia sus relaciones con el presidente de la Generalitat. Con una mano ha ayudado a Artur Mas a apartarse de la suciedad de la familia Pujol. Con la otra le ha estropeado su hoja de ruta hacia la independencia. Por una razón de peso: él tiene otra.

Junqueras ha sumado sus votos a los de CiU para vetar la comparecencia de Mas en la comisión parlamentaria que investigará la corrupción de la Familia que le puso a él donde está (comisión, por cierto, que lo más probable es que sea disuelta, antes de llegar a nada, por la convocatoria de elecciones autonómicas). Serán llamados, entre otros muchos, Felipe González y José María Aznar, que algo podrían saber del asunto, pero no tanto como sabe el actual president, del que dice ERC que no conviene convocarle "por lo que representa" (¡¡¡ole ahí!!!).

Pero hasta ahí llegó el apoyo de Junqueras. Hasta impedir que Mas rinda cuentas de lo mucho que conoce al clan Pujol, sus desvelos por Cataluña y sus patrióticos negocios. Lo de darle un cheque en blanco a su visión personalista y partidista del proyecto de secesión ya es otro cantar. No podía hacer otra cosa que lo que ha anunciado: negarse a figurar en una lista electoral única encabezada por Artur Mas. Sería tanto como tirar por la borda sus buenas expectativas electorales y actuar de comparsa de los intereses del Astuto. ¿Y qué le interesa al Astuto? Monopolizar el "éxito" del 9-N (las comillas son inevitables para calificar una consulta de la que se desentendieron dos de cada tres catalanes), enterrar su pasado, sustituir a CiU por el partido del presidente y, en suma, instrumentalizar el proyecto independentista a la mayor glorias del Líder, que es él.

Cómo será de intensa la ensoñación de Mas que acaba de presentar un presupuesto completamente ficticio, en el que las cuentas no cuadran porque faltan 2.183 millones de euros de ingresos para equilibrar los gastos. Interrogado sobre de dónde van a salir esos 2.183 millones, el consejero de Hacienda contesta, sin despeinarse, que tendrán que venir del Estado opresor, ese que ha salvado de la quiebra al Liceo de Barcelona y que salva cada mes el pago de los funcionarios catalanes y las pensiones de los jubilados.

A estos presupuestos Junqueras ya ha dicho que no. Es la segunda de arena.

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