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E. M. Cañas

ecanias@diariodejerez.com

Sábado de amigos

Hace más de dos décadas, cuando ni por asomo pensaba que esta acabaría siendo mi ciudad, el Sábado de Pasión jerezano ya era una cita ineludible. Era un día esperado y planeado para un pequeño grupo de amigos cofrades roteños que disfrutábamos del crecimiento de unas corporaciones que se marcaron el ambicioso reto de ampliar la Semana Mayor de Jerez.

Todo comenzaba en el barrio de San Benito donde nos sorprendía que una corporación, que por entonces aún no era hermandad, pudiera sacar a la calle un ‘barco’ como el de La Clemencia. El Pelirón era también cita obligada para ver al Consuelo lo más cerca posible a la ‘casa de la Virgen’ mientras comentábamos que estos jóvenes ya tenían en mente al Nazareno que tendrían por titular.

Aquellos años juveniles están marcados por unos Sábados de Pasión donde el amigo con coche y, sobre todo, con conocimientos básicos del callejero, era el mejor aliado para llegar a cualquier rincón de Jerez donde surgieran asociaciones juveniles o agrupaciones parroquiales que acabaron constituyéndose, con el tiempo, en hermandades.

La ‘marcha’ de La Clemencia al Martes Santo nos dejó algo huérfana la jornada, aunque ese vacío fue cubierto rápidamente al poco tiempo por otras corporaciones empeñadas también en extender el mapa cofrade jerezano. De este modo, se hizo costumbre adentrarnos en La Granja para buscar al Soberano Poder mientras especulábamos con las horas que necesitaría para llegar a la Catedral. O esperar a que llegara la noche para encontrar a Humildad y Paciencia por San Miguel.

Empezamos a descubrir que en la zona sur crecían La Salud de San Rafael y La Sed. Abrimos la mirada para acercarnos al espíritu salesiano del Lora Tamayo donde llevaba años fraguándose a fuego lento La Redención. Y cruzábamos Jerez para llegar al Parque Atlántico y encontrarnos con Pasión o seguir por La Constancia para ver otra vez al Señor de la Paz de Fátima.

Aquellos jóvenes fuimos creciendo a la par de unas agrupaciones que poco a poco fueron madurando en un ciclo que parecía no tener fin. Así, a nuestra particular agenda se incorporó la visita obligada a Las Torres para ver al Nazareno de La Salvación. Empezamos a desgarrarnos con la imagen de Jesús de la Misión Redentora de Picadueñas mientras se acercaba a San Juan de los Caballeros y dábamos un salto a Guadalcacín para ver a su Nazareno de La Entrega. Muy poco después, empezamos a reservar algo de noche para recrearnos con La Mortaja y su impresionante conjunto escultórico.

Cuentan que este Sábado de Pasión de 2020 podría haber sido el último tal y como lo hemos conocido en los últimos años. Las crónicas ya anuncian que volverá a ampliarse el número de cofradías en los días oficiales de Semana Santa reduciendo así al mínimo la jornada de vísperas.

Eso sí, pase lo que pase, no se borrarán las vivencias, las charlas y risas de un grupo de amigos a los que les une la pasión y la fe por nuestras hermandades. Miguel, Lobato, Dani, Javi, Alex, Manolo... tenemos una cita el 27 de marzo de 2021.

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