Crónica personal

Pilar Cernuda

Socio y rival

Algunos dirigentes del PP -Javier Maroto con especial saña- lanzan a Ciudadanos sus dardos más envenenados, y aunque aseguran dirigentes del partido que no responde a una estrategia electoral, que no es un asunto que se haya tratado en reunión alguna del equipo de dirección, da la impresión de que a falta de otro tipo de ideas que atraigan el mucho voto perdido, a algunos de los prohombres y promujeres del PP se les ha ocurrido esta idea que es letal se mire por donde se mire.

Es lógico arremeter contra el adversario, y más aún cuando faltan dos meses y medio para unas elecciones generales muy reñidas, pues el partido que gobierna se encuentra en declive y el principal partido de la oposición está dispuesto a negociar lo que sea, y con quien sea, con tal de convertir a su líder en presidente de gobierno. Pero se entiende mal que el PP se ensañe en su crítica a Ciudadanos, único partido en condiciones de mantener a Rajoy en Moncloa si se cumplen los sondeos que advierten que se quedará lejos de la mayoría absoluta.

Rivera suele decir que aspira a gobernar, y que si no cuenta con los escaños suficientes, apoyará al partido más votado como ha hecho en gobiernos regionales y municipales tras las pasadas elecciones de mayo. Pero si hay gente del PP que le da hasta en el carnet de identidad, a lo mejor cambia de criterio, no apoyaría al PP aunque fuera el vencedor del 20-D, y caería en la tentación de ayudar a Pedro Sánchez a cumplir su sueño presidencial aunque no hubiera ganado las elecciones.

Ciudadanos es hoy es socio y rival del PP. Gracias a Rivera mantiene los gobiernos de Madrid y Rioja y un número no desdeñable de alcaldías en las que no alcanzó la mayoría absoluta. Es verdad que Ciudadanos se hace valer y trata de imponer su criterio todos los días, a veces con modos que recuerdan mucho al chantaje. Situación que conoce muy bien la presidenta Susana Díaz, que también necesitó el apoyo de Ciudadanos para mantener el gobierno andaluz. Es necesario por tanto mostrar un equilibrio inteligente en estas semanas próximas. Criticar sin pasarse, dar una de cal y otra de arena, sonreír y mostrar los dientes al mismo tiempo. Es ahí donde deben moverse PP y Psoe, los dos, pero sobre todoel PP porque es el partido al que hasta ahora dan vencedor los sondeos -hay que insistir en el por ahora- y por tanto el que tendría que sumar los escaños de Ciudadanos si pretende que Rajoy siga en Moncloa.

Se comprende el nerviosismo de Rajoy y Sánchez, pero si se dejan llevar por el arrebato, se exponen a que Rivera tire por la calle de en medio y acabe apoyando al que mejor le trate. Más vale al PP que se ande con tiento.

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