Alberto Núñez / Seoane

Vergüenza, chirridos y vómitos (y II)

Tierra de nadie

Si escribía la pasada semana sobre las vergüenzas que asolan a demasiados de nuestros políticos, le toca hoy el turno al rechinar de los mohosos goznes sobre los que gira parte importante de nuestra política.

Chirridos propios de un terrible rechinar de tripas, cuando comprobamos que la realidad que nos rodea deja en pañales cagaos a la más desatada de las fantasías.

Veamos varios de los muchos posibles ejemplos. La SGAE -Sociedad General de Autores y Escritores- además de cobrarnos a todos los contribuyentes las abusivas tasas que el Gobierno de España le ha permitido cobrar, resulta que también se embolsa el "derecho de pernada" -no se puede considerar de otro modo- en los conciertos benéficos, esos en los que nos reclaman a los ciudadanos que colaboremos para pagar la operación de un necesitado o el tratamiento de una criatura desahuciada, ¡sí, esos! En el último de ellos, se llevaron más de cinco mil euros por su redonda cara y la "escusa" que dieron Bautista y sus secuaces fue que en esos conciertos "también se paga la luz y el agua.

No satisfechos, ahora se adjudican un auténtico palacio en Boadilla del Monte - ¿recuerdan?, la del alcalde presuntamente implicado en otro caso de corrupción- en un concurso al que sólo se presentó la SGAE y que, curiosamente, sus bases copian literalmente parte del proyecto elaborado veinticuatro días antes por la propia SGAE.

¿O que me dicen de los dos millones y medio de euros -420 millones de las antiguas pesetas- que les ha costado a los sevillanos los escándalos de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de la capital?

El despilfarro de esa auténtica fortuna que el concejal "comunista" Francisco Manuel Silva ha protagonizado, hasta su dimisión en Septiembre de 2008, a base de viajes, dietas, festivales, contratos bajo sospecha, subvenciones a amigotes o incluso la esperpéntica e inaudita desaparición -eso sólo pasa en España- de la Cubierta de la Copa Davis.

¿Y si hablamos de los ex alcaldes de Ciempozuelos, Pedro Torrejón y Joaquín Tejeiro, ambos del PSOE? A estos "socialistas" de cartón piedra enmierdado, les ha descubierto el juez que lleva la instrucción del caso, un testaferro con 95 cuentas bancarias repartidas en 24 entidades de crédito, que ha reconocido el cobro de comisiones millonarias por la compra de suelo en el municipio de Ciempozuelos. ¿Edificante, no?, muy propio de un partido que se dice "socialista" y "obrero", ¿verdad?

¿O que sucedería si repasásemos varios de los "gastos" -"necesarios e imprescindibles"- de algunos miembros destacados del Partido Popular? Veamos: Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, dos Audi A8 -el más alto de la gama- por los que los valencianos pagan 2.000 euros al mes por uno, y han pagado 267.336 euros por el otro. Un sueldo de más de 90.000 euros al año, más dietas, gastos, viajes, desplazamientos y un tan largo etcétera que no termina nunca.

Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid, otro Audi A8, pero este ha costado la barbaridad de 591.624 euros -87 millones de pesetas-. Más de 100.000 euros de sueldo y todas las prebendas ya mencionadas, más las que no trascienden.

¿O mejor hablamos de los 400.000 euros que el "socialista" Touriño, ex presidente de la Xunta de Galicia, gastó en decorar su despacho oficial?, ¿o de las manipulaciones del alcalde del PP de Baleares en la concesión de licencias urbanísticas?, ¿o de las facturas falsas del Ayuntamiento de Sevilla, gobernado por el PSOE en la nefasta figura de Monteseirín?, ¿o de los trajes de Camps, del Partido Popular y presidente de la Comunidad de Valencia?, ¿ o de los billetes aéreos de "Maleni", ex consejera de la Junta de Andalucía y ex ministra, y su familia?, ¿o de las percepciones del juez Garzón durante su etapa de "aprendizaje" en Nueva York?, ¿o de los turbios manejos y oscuras comisiones del ex alcalde del PP del municipio madrileño de Boadilla del Monte?... ¡qué más da!, podría estar llenando páginas y más páginas, simplemente con los datos de la hemeroteca de cualquier periódico nacional durante los últimos dos años, pero da igual.

Da igual porque cada vez hay más chorizos en la política, y cada vez, los chorizos y los no chorizos políticos, con un odioso "espíritu" de apestoso corporativismo, se protegen unos a otros, tapando sus desvergüenzas y mofándose de los ciudadanos.

No importa que el tiempo pase, esas gentes no aprenden y lo único que, con certeza, nos enseñan a los que no tenemos más opción que soportarlos, es que hay demasiados advenedizos miserables en todos y cada uno de los escalones de la política, gentuza a la que lo único que interesa es "trincar". Trincar como sea, cuando sea, al precio que sea, cuanto más mejor y sin importarles un reverendo carajo las consecuencias de su mezquindades.

¡Todo chirría, como hierro carcomido a punto de quebrarse!, todo rechina por la herrumbre que provocan las bajezas de muchos de los que tienen el deber de velar por los bienes que son de todos… ¡pero no lo hacen!

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