Reflexiones sobre psicología

Juan Manuel Gutiérrez / Psicologiadiez@ Terra.es

¿Qué aporta la competición?

Es un motivo de reflexión cuando estamos volcados en el ascenso del Xerez

En estos días en los que toda la ciudad se encuentra volcada en el ascenso del Xerez Club Deportivo a la Primera División del fútbol español, podemos reflexionar sobre qué aporta el deporte y la competición a la educación de nuestros alumnos. Un ascenso a primera división después de más de setenta años luchando por conseguirlo puede ser todo un ejemplo, como lo son todos y cada uno de los deportistas que consiguen un record nacional, europeo o mundial. Todos lo consiguen con esfuerzo, perseverancia y disciplina, actitudes que sólo pueden mantenerse bajo el auspicio de una importante motivación. El trabajo que muchos profesionales de la psicología realizan con los deportistas de alto rendimiento tiene como uno de sus componentes fundamentales evitar el cansancio, la fatiga mental, la falta de ganas y el abandono de la actividad deportiva. Y esto es importante, sobre todo, en un país en el que se estima que la tasa de abandono educativo temprano ronda el 32 por ciento, el triple que la media de los países europeos. Dicho de otra forma, casi un tercio de los deportistas del estudio entre los 18 y los 24 años no han superado los estudios mínimos obligatorios. En el año 2007 en Europa sólo tenían una tasa de abandono educativo temprano mayor que España, Malta y Portugal, sobran más datos.

Las medidas que para evitar estas cifras se están tomando consisten principalmente en otorgar becas a los alumnos en riesgo de abandono por motivos económicos, que tendrán que devolver si no obtienen los resultados esperados. Suponemos que con esto se soluciona una parte del problema, conseguir que asistan al colegio los que no tienen dinero para hacerlo. Una pequeña porción del 32 por ciento que abandona, el resto abandona por otras causas que podrían evitarse con algunas medidas de carácter realmente educativo: es fundamental la valoración individualizada de los alumnos para conseguir grupos homogéneos en cuanto a exigencias educativas, de forma que el profesorado pueda realizar un trabajo más efectivo o rentable con ellos. Para que el deportista no se queme tiene que tener objetivos realistas, ya que no todos ellos pueden alcanzar las mismas metas. Son muchos los alumnos que necesitan de adaptaciones de su currículo, muchos tienen problemas de atención no diagnosticados, trastornos del lenguaje o incluso problemas emocionales que perjudican seriamente su rendimiento académico. No tiene mucho sentido la presencia del orientador, del psicólogo, en la educación secundaria, sin que exista esta figura en la educación infantil y en la educación primaria. El psicólogo o la psicóloga pueden, desde el principio, evaluar al alumno más allá de sus competencias académicas, adecuando las exigencias a sus posibilidades, de forma que mantenga su motivación y agrado por el estudio y no llegue a la educación secundaria obligatoria totalmente quemado y deseando abandonar y dejar ya el agobio y sufrimiento que le supone el colegio.

También en el deporte de base o de mantenimiento el mejor consejo a seguir es el de tener objetivos realistas, me propongo lo que puedo conseguir, garantizándome así el éxito y por tanto el mantenimiento de la motivación.

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