Crónica Personal

Un arma de doble filo

Casado y Arrimadas han tendido nuevos puentes y lo que toca es que los dos visualicen su centrismo en la manifestación

LA manifestación convocada por PP, Vox y Ciudadanos para expresar el rechazo al indulto a los independentistas catalanes tiene su cara y su cruz. Es un arma de doble filo.

Será un éxito porque son multitud los españoles que quieren expresar su indignación hacia un Gobierno que da prioridad a su continuidad antes que a la defensa de los intereses ciudadanos, que ha realizado un ignominioso asalto a las instituciones, que ha hecho concesiones a quienes quieren romper España y que se toma la Ley y la Constitución a título de inventario, y que ha sobrepasado todas las líneas rojas al anunciar su propósito de indultar a los independentistas catalanes en contra del criterio del Tribunal Supremo y la Fiscalía.

Su principal argumento para justificar el indulto es que se deben tomar decisiones que sirvan para pacificar la crispada y dividida sociedad catalana y resolver un problema secesionista que ha enfrentado a los catalanes entre sí y a un sector de los catalanes con el resto de España. El problema es que con todas las cesiones que se han hecho hasta ahora los independentistas se han fortalecido en sus posiciones políticas, han exigido más y en cuanto tienen oportunidad reiteran que no retrocederán ni un milímetro en sus objetivos.

El otro argumento es que los indultos son prerrogativa del Gobierno. Cierto, pero esas prerrogativas deben cumplir unas condiciones que no se dan en este caso.

El riesgo de los convocantes -sobre todo, para el PP pues es partido con opciones de gobierno- es que desde Moncloa y Ferraz ataquen de nuevo con la derecha ultramontana, facha e intolerante. Casado tendrá que hilar muy fino para marcar distancias con Vox. El presidente del PP e Inés Arrimadas han tendido un nuevo puente entre ellos y la impresión es que se producirán más acercamientos en el futuro. De momento, lo que toca es que los dos visualicen su centrismo y que en la manifestación no se dejen comer el terreno por los gritos y pancartas que promoverá el sector más radical de Vox. También estaría bien que PP y Cs insistieran en la idea de que recogen el sentir de los españoles de diferentes ideologías que están preocupados y avergonzados por las decisiones del Gobierno.

Con la manifestación Pablo Casado puede potenciar aún más la trayectoria alcista en la que se mueve desde las elecciones madrileñas, pero hay un elemento negativo que Casado y Arrimadas deben cuidar si quieren salir bien parados de su desafío: si la manifestación no cumple los requisitos de participación, rigor, y visualización de un rechazo bien construido a decisiones del Gobierno que rozan la ilegalidad, Pedro Sánchez podría recibir un balón de oxígeno cuando vive sus horas más bajas.

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