Jerez íntimo
Marco Antonio Velo
Jerez, marzo de 1970: León Manjón, Romero Coloma y el Parque de la Serrana
La cabalgata de Reyes de Jerez es, sin duda, una de las principales atracciones de la Navidad jerezana. Como siempre, fueron muchos los jerezanos de nacimiento o de adopción que se acercaron a la avenida y a las calles del centro para disfrutar del desfile. En la imagen del PASCUAL, dos mujeres musulmanas participan activamente de la Cabalgata.
A la hora de leer estas líneas, ustedes tendrán el salón de su casa como si padecieran el síndrome de Diógenes. No podrán pasar porque estarán las cajas gigantes de los juguetes de sus hijos, el tacataca del abuelo aparcado en doble fila, y los papeles de los regalos desperdigados de tal forma que, al tirarlos a la basura, vayan también a freír puñetas las instrucciones de ese juego que especifica que es para niños de 5 a 7 años, pero no que hay que ser ingeniero industrial para montarlo.
La mañana de Reyes es un compendio de emociones, de llantos contenidos que se materializan en sollozos cuando nos llega el extracto de nuestra cuenta y de esa tarjeta que usamos para no llevar dinero encima. Y es ahí, amigos, donde radica el verdadero espíritu de los Reyes Magos: en darlo todo, pero todo, todo... Vamos, en quedarte más tieso que la mojama y que la cuesta de enero se te haga más larga que Arrayán.
Pero, no deben sentirse tristes. Piense en la sonrisa de ese niño que mañana será un adolescente, destacado absentista escolar, porreta o asiduo al botellón. Piensen en que ya no tendrán que devanarse los sesos buscando el regalo perfecto, ni tampoco en descifrar qué coño quieren decirnos los anuncios de perfume de Nina Ricci o de Carolina Herrera, con esa tiparraca escuálida y blanca como un choco, corriendo delante de unos perros para ponerse a salvo en un árbol que da manzanas azules mientras suena una canción sacada de la batuta de un tío recién ingresado en Alcohólicos Anónimos.
La mañana de Reyes es también la mañana de las ventas y los restaurantes, donde el niño da por saco con el cochecito teledirigido y la niña le limpia el culo a Catiña, la muñeca que se jiña. Qué paciencia. Dios santo.
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