CON MALA UVALa columna

Ana Pielfort

La bota de los turbiosSueldos

Entradas de 'Noche de Bohemia' con retraso

La venta de entradas reducidas (con la tarjeta verde y oro de la Junta de Andalucía) para los conciertos de 'Noches de Bohemia' estarán a disposición del público a partir de mañana, en la misma taquilla del Alcázar. Un problema de imprenta, según Cultura, ha sido la causa de este retraso. Desde la delegación aseguran que no habrá problemas de aforo para aquellas personas que no hayan podido comprar su ticket de esta forma.

La rotonda de La Venencia estará como nueva una vez que finalicen los trabajos de mejora que ayer mismo estaban ejecutando operarios municipales en dicho monumento, como recoge la imagen de JUAN CARLOS TORO. Se trata de las habituales labores de limpieza destinadas a mantener en óptimas condiciones una de las fuentes más populares de la ciudad.

La Once reparte 350.000 euros

POCOS entienden cuán ingrata es la vida de los empleados municipales. ¡Qué culpa tenemos nosotros de salir a las dos en verano! Si por cosas como ésta nos miran mal en la calle, qué no pensará la gente cuando se entera de que "el jefe de gabinete gana lo mismo que un consejero", o que "el PSA dejó 84 cargos con sueldos blindados de más de 60.000 euros". Cuando se habla de sueldos, automáticamente se refuerza la creencia popular de que trabajar en el Ayuntamiento es lo mejor que te puede pasar en la vida. En cambio, los que estamos dentro, por alguna razón, no aceptamos del todo nuestro destino. Créanme si les digo que hasta los enchufados padecen episodios de pánico. Sí, especialmente cuando se ven en la tesitura de sacar a flote su valía. ¿Verdad que lo entienden?

Estamos viendo esta semana que cuando los políticos se calientan, se rebuscan unos a otros en los bolsillos para saber cuánto ganan. Con este zarandeo, lo natural es, como dice el psicólogo sevillano Alfonso Ramírez, en el Manual de supervivencia del empleado público… o Cómo defenderse del político de turno, que resurja la erótica del poder, expresión entendida como el posible hecho de que "algunos políticos lo mezclan todo: las relaciones laborales con las sexuales y el resto de las funciones biológicas y sociales, particularmente la alimentación, con la política".

Digan lo que digan los políticos ahora, muchos trabajadores municipales de la base piramidal sabemos que el debate de las nóminas se desplomará como un castillo de naipes sin que eso interfiera lo más mínimo en nuestro destino. Un destino que, por otro lado, sería maravilloso si no fuera por los agravios comparativos y las caídas en desgracia. Pero claro, eso la gente de la calle no lo sabe y por eso nos envidia.

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