Tribuna libre

José Antonio Zarzana

Viticultor y elaborador de Bodegas Ximénez-Spínola

Amor por el Brandy de Jerez

TRAS el artículo publicado en este Diario el pasado domingo, cuya extensión no permitió detallar el sentido íntegro de los objetivos y filosofía de la casa Ximénez-Spínola, y tras algunos comentarios que denotan una interpretación errónea del sentido de mis palabras, entiendo que han quedado ‘cuestiones no resueltas’, que me es muy grato clarificar haciendo uso de esta Tribuna, que tan amablemente se me brinda.

En primer lugar, un edificio subterráneo para almacenar brandy no es ni más ni menos que otra bodega más de Jerez –en este caso bajo tierra–. Es para nosotros sorprendente ser noticia por la posible construcción de una bodega para unas 1000 barricas, algo que en otros lugares es muy habitual. Pero la realidad es que en nuestra zona eso te convierte en noticiable, mientras en otros lugares del mundo es simplemente una parte de la estructura productiva de una compañía mercantil, dentro del ámbito privado, sin mayor repercusión pública.

Para precisar y no extenderme, deseo aclarar que Bodegas Ximénez-Spínola lleva como ‘timbre de honor` la pertenencia a la Indicación Geográfica Brandy de Jerez. No tenemos palabras para agradecer la labor desarrollada por Don Evaristo Babé Romero como presidente y la de Don Ricardo Rebuelta González como secretario general –en su tiempo–.

Sus criterios y audacia hicieron posible convencer a nuestras tradicionales casas bodegueras para participar en campañas que rompieron muchos convencionalismos en los hábitos de consumo, auspiciando un relevo generacional que todavía hoy no tenemos perspectiva temporal para calibrar en su integridad. De ahí venimos y a aquel espíritu regenerador nos debemos.

Esa lealtad inquebrantable por la institución y sus miembros no es incompatible con la apuesta por elaboraciones distintas de las habituales en nuestra zona. Igualmente, los ‘comandos’ británicos creados por Churchill durante la Segunda Guerra Mundial practicaban el arte de la guerra de una forma nada convencional. y no por ello eran menos patriotas que quienes sostenían la lucha a la manera clásica en los frentes de combate ya consolidados. Todos defendían la misma bandera.

Por tanto, es natural que puntualmente alguna de nuestras elaboraciones, así como las de otras bodegas, no sigan exactamente las especificaciones técnicas o prácticas tradicionales de los Consejos Reguladores, que honrosamente integramos de pleno derecho. Tampoco debe preocupar a ningún elaborador o consumidor final que una bodega de tan limitada producción como la nuestra haga las cosas de manera diferente. Nosotros siempre seremos Jerez y siempre estaremos al servicio de las instituciones que han hecho grande al Marco de Jerez. Quien nos conoce, lo sabe.

Todo lo anterior queda dicho, sin perjuicio de insistir en las siguientes aclaraciones respecto al mencionado artículo:

Tener un producto no amparado por una Denominación Específica no significa en modo alguno desfavorecerla o estar fuera de la misma como casa elaboradora.

También es bueno aclarar que el ‘peso organoléptico’ del roble y la oxidación en algunos de nuestros tradicionales Brandies de Jerez es parte consustancial de nuestra centenaria tradición elaboradora, aunque haya destilerías fuera de nuestras fronteras que utilicen otros criterios y preferencias.

Por otra parte, es obvio que el Brandy se puede envejecer en Jerez a un grado alcohólico del 70% por litro, pero jamás a una temperatura de 70 grados –evidentemente, en el artículo hay un error de comprensión debido a la doble acepción que la palabra ‘grado’ tiene en el caso que nos ocupa–.

Y por último, somos absolutamente conscientes de que la Agencia Tributaria establece sus propios criterios respecto a la conservación o destrucción, así como a los tipos impositivos aplicables a la crianza sobre ‘lías’ –a pesar de que éstas sean un sedimento vínico cuyo fin previsible es la destrucción–. Nuestra única finalidad en este asunto es conocer las normas y cumplirlas, si bien es cierto que al no existir experiencia en el ‘battonage de lías’ con brandies en nuestra zona, estaremos en la necesidad de dialogar, ‘discutir’ conceptos y asumir la manera adecuada de elaborar este apasionante destilado netamente jerezano –brandy de vendimia criado sobre lías–, cumpliendo con absoluta transparencia la fiscalidad aplicable.

Somos Jerez, estamos en Jerez, respiramos Jerez… Nosotros amamos lo que somos y estamos orgullosos de la tradición que nos antecede. Es por ello que ante la más mínima duda, estas aclaraciones se hacían indispensables tras la información publicada el pasado domingo.

Bienvenida sea cualquier crítica –si es constructiva mejor–, porque siempre nos ayudará a mejorar. Larga vida al Brandy de Jerez y larga vida a quienes consumiéndolo y amándolo, nos hacen grandes a todos.

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