Diario De las artes

CRISTINA ARMARIO BORREGO. Sala Paúl

Mucho bueno en esta nueva artista

ES auténticamente esperanzador asistir al nacimiento de un nueva artista. El mundo del Arte, últimamente, adolece de ello y creemos - estamos seguro de ello - que sabia nueva es la que necesita nuestra creación plástica para seguir viviendo y no mantener esa constante anquilosada y , casi, envejecida en la que, en estos momentos, ella se encuentra. Cristina Armario Borrego es una joven artista que manifiesta saber lo que hace y, por supuesto, también lo que quiere. Comparece en la Sala Paúl. Doble satisfacción pues el espacio de la Delegación de Juventud debe ser la sala expositiva para los más jóvenes. En esto deberían ser inflexibles los dirigentes municipales y reservar la Sala de la calle Santo Domingo a los autores que comienzan. Es cierto que, en muchos casos, así, ha sido pero tal planteamiento tendría que ser norma de obligado cumplimiento.

La nueva artista ofrece un concepto plástico bastante afortunado, conoce los entresijos de la forma; sabe distribuir sus funciones materiales y adapta, con soltura, el continente formal a un contenido resuelto con suficiencia. No escatima acciones efectistas, sin embargo, sabe cómo llevarlas a cabo sin que parezcan forzadas a la búsqueda de un aplauso fácil. Se le nota el dominio de un dibujo conformador y sabe sacarle todo su partido para que le sirva de adecuada arquitectura y soporte para sus solventes actuaciones representativas.

Me parece absolutamente acertada la utilización de los acrílicos, con ellos nos muestra ese dominio de la forma con la que hace gala en el conjunto de la obra. Juega muy bien con el tiempo representativo, potenciando el recurso expresivo de los poderosos azules sobre el diluido dibujo de los bañistas bajo el agua. En estas piezas es donde Cristina Armario ofrece más seguridad pictórica. Equilibra, a la perfección, los formatos grandes y pequeños, consiguiendo con estos últimos los acertados planteamientos ilustrativos que obtiene en las obras de mayor tamaño en las que acierta, tanto en la forma como en el fondo. Acierta, así mismo, en los sugestivos títulos de las piezas; lo que nos hace descubrir a una artista de sabias posiciones, de inteligentes propuestas y buenas maneras.

Sabe adentrarse, además, en los complejos compositivos de la utilización de materiales poco habituales. Así, en la obra "La fuerza del mar", se atreve con los elementos de desecho para componer un argumento ilustrativo con mucho poder estructural; lo que hace más determinante aún con el palé sobre el que compone toda la pieza.

Feliz encuentro, por tanto, con una joven que creemos tiene mimbres para hacer cosas buenas. Me van a permitir una pega a la exposición: sobran los recurrentes paisajes al óleo. Su pintura va por otros derroteros mucho más felices por donde sabe caminar con mucha solvencia.

Interesante la propuesta que nos hace la Delegación de Juventud para una sala que debe acoger sólo aquello que pueda aportar lo mejor de los más nuevos.

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