Opinión | Propagandistas de la Verdad

Juan Caamaño Aramburu

Socio de la ACdP

Un bulo, Dios no existe

Las personas residentes en diferentes ciudades de España se han visto sorprendidas esta pasada Navidad por el lanzamiento de una campaña que se ha hecho visible a través de paneles en el Metro de Madrid y Barcelona o en autobuses y marquesinas de Zaragoza, Málaga, Elche, Segovia o Vigo. El mensaje a transmitir decía así: ¿Sabes cuál es el BULO más repetido estos 2.000 años? DIOS NO EXISTE. Y bajo tan llamativas palabras, un “Feliz Navidad” y la clásica imagen del Misterio con Jesús, María y José.

La iniciativa ha partido de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), que la justificaba con estas palabras: "Hemos querido compartir la noticia más importante de la Historia en varias ciudades españolas". Fiel a su carisma de hacer presente el espíritu cristiano en la vida pública, la ACdP ha querido felicitar la Navidad recordando que si la celebramos, y tanto creyentes como no creyentes disfrutan de unos días festivos, es porque Dios, en su infinito amor hacia el ser humano, decidió hace algo más de dos mil años compartir nuestra vida humana para que nosotros pudiéramos compartir la vida divina.

Esta campaña me ha recordado la llevada a cabo en la Navidad del año 2008 por asociaciones de carácter ateo que desplegaron en autobuses urbanos de Londres y otras ciudades del mundo, entre ellas Barcelona y Madrid, el siguiente mensaje: "Probablemente no hay dios, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida".

Recuerdo que su lectura en aquel momento me llevó a dos reflexiones. La primera, que convencidos ateos, como así se manifestaban los promotores, hicieran uso del adverbio “probablemente”, pues, como todos sabemos, implica duda o posibilidad. Y la segunda, la absurda relación que establecía sobre la no existencia de Dios con el hecho de divertirse y disfrutar de la vida.

Queda claro que son dos campañas opuestas, pero una, la de la ACdP, firme y clara, sin pretensión alguna de entrar en debates teológicos, filosóficos o científicos sobre Dios y su existencia. El propósito era mucho más sencillo. Transmitir y compartir en el tiempo de Navidad una gran noticia: Dios se ha hecho presente en nuestras vidas, y ello es motivo de una gran alegría. Fue el anuncio del ángel a los pastores allí en Belén: “No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo”. Ellos, humildes pastores, fueron los primeros en recibir la buena noticia, pero la alegría era para todo un pueblo, para todos los seres humanos, y ese ha sido el mensaje que la ACdP ha querido compartir.

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