El Currinche

Íñigo / YBARRA /

El cambio meteorológico

LA Cumbre de París organizada para solucionar los cambios atmosféricos que, según dicen, la humanidad está produciendo en el planeta, tiene la pinta de ir a la deriva sin encontrar solución; eso no quita que se le supongan buenas intenciones. Pero esos pensamientos benefactores no parecen tener en cuenta el de los consumidores últimos de energía, el personal mondo y lirondo que quiere pagar lo menos posible por los recibos de la luz y de la calefacción. La mayoría de los antisistemas que se acercan a estas cumbres a protestar contra las multinacionales energéticas, van a ellas en sus automóviles, contaminando por el camino con la gasolina consumida y aprovisionándose de paso de todo tipo de artilugios que destinaran a su defensa; cascos, escudos y demás elementos fabricados por las multinacionales del plástico.

Luego está el hombre público bien pensantes, por ejemplo Bono, el líder de la banda irlandesa U2. Sus preocupaciones medioambientales son evidentes en cada una de sus actuaciones, pero quizá no calibre que en la celebración de cada uno de ellas gasta en tres horas más energía que la consumida por una población de mediana dimensiones durante varios días. Después, al término de la actuación, embarca en su avión privado y quema unas toneladas de queroseno en el vuelo en tanto despotrica del despilfarro energético de la humanidad; mientras los quince tráileres que transportan el escenario van recorriendo kilómetros con los tubos de escape a tope. ¿Por qué no trabajan con camiones eléctricos? ¿Por qué no alimentan el escenario con la electricidad proveniente de varios aerogeneradores? Éstas son cuestiones casi imposibles de entender, a no ser por el coste que mermaría su cuenta de resultados.

Así las cosas se les exigen a países en pleno desarrollo que no utilicen el petróleo o el carbón en sus industrias emergentes. Quizá no hayan reparado los técnicos de la cumbre en que a un chino o a un hindú les gustaría más vivir unos años menos por culpa de la contaminación de sus ciudades que morir en unos días por carecer del alimento básico con los que mantenerse en pie.

Por lo dicho la cumbre tiene probabilidad grande de fracasar. Y en último caso el hombre, perdida su condición Divina, se cree capaz de transformar el mundo cuando lo único que hace es transformar un producto existente por otro igualmente natural. Así que Dios dirá.

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