La Crestería

Manuel Sotelino

Navidades cofrades

VAN a ser las Navidades más tristes que recordemos. Las fiestas este año no serán las mismas que hemos vivido siempre. Sin zambombas, sin apenas reuniones familiares y con contados regalos porque, para colmo, esta pandemia se ha llevado muchas vidas —ante todo y sobre todo— pero también muchas economías.

Las cofradías no van a ser menos y echaremos en falta este año el traslado del Niño Jesús hasta el portal de Belén de la puerta de Santo Domingo. Están siendo unas Navidades complicadas porque no ha habido coros de las hermandades que hayan animado cientos de zambombas. Ni fiestas navideñas en las casas de hermandad de las cofradías. Este año se ha echado de menos al Cartero Real que siempre se hace ver en alguna sede para recoger las cartas de los más pequeños para ser enviadas a Sus Majestades los Reyes Magos.

Este año ni veremos la espalda a Baltasar ni detrás vendrá la cruz de guía de la Borriquita

Las Navidades cofrades este año prácticamente no están existiendo. Ni encuentros ni celebraciones y sin apenas belenes montados en las salas de cabildos para embelesarse con el Nacimiento del Niño Dios. En esta ocasión no ha olido a pestiños ni a anisete ni a matalahúva en los salones de las hermandades.

Apenas habrá brindis ni sonrisas. Ni sentiremos ese suelo pegajoso en las casas de hermandad cuando acaba la fiesta y el vino y la alegría han corrido durante una jornada.

Sí ha habido mucha caridad en las hermandades. Lo cual siempre ofrece una mirada esperanzadora. Muchos kilos de solidaridad que nos ennoblece y nos hace ser lo que verdaderamente somos: cristianos.

Y para colmo, de nuevo en el lado del debe, no habrá ni cabalgata. Así que hemos asumido que llegará el 2021 y tampoco tendremos procesiones en Semana Santa. Este año, tras la espalda de Baltasar no vendrá la cruz de guía de la Borriquita.

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