Homo ferians

Fernando Taboada

Yo no soy yo, evidentemente

LLEVO años haciéndolo. Antes yo tiraba para la Feria y le pagaba a un negro para que me escribiera los artículos mientras un servidor se lo pasaba pipa de caseta en caseta. El tío trabajaba fenomenal. Por eso a mí me paraban por la calle para decirme lo que disfrutaban leyéndome y a él lo acabaron contratando para escribirle las novelas a Ana Rosa Quintana. Ahora es al revés. Yo prefiero quedarme en la redacción pegándole a las teclas (aunque ya nadie me felicite por los artículos) y pagarle a alguien para que se haga pasar por mí ahí en la Feria. Él se encarga del trabajo sucio de tomar cuarenta mil copas, de alternar, ir a los toros y cerrar hasta la última caseta. Así que no se extrañen si creen verme a todas horas en el real, porque menudo aguante tiene el tío que me he buscado de doble para este año. Además, el parecido es asombroso, así que, quitando los más íntimos, casi nadie notará el cambiazo. Mucha gente se creerá que se la está tomando conmigo, pero no. Yo mientras tanto estaré en casa tranquilamente, encantado de contestar al teléfono y de quedar mañana para seguir la juerga, que ya me encargaré de hacérselo saber al tipo ese que he contratado y que, por lo visto, es un cachondo, liga como nadie y baila las rumbas que es un primor.

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