Homo ferians

Fernando Taboada

Una fiesta de etiqueta

HAY un atuendo para cada ocasión. Por eso a nadie le extraña que los astronautas vayan con escafandra y traje plateado. Lo extraño sería verlos explorando el espacio con chaquetilla corta, botas camperas y un sombrero de ala ancha. Pues con la Feria pasa igual. Tiene su ropa apropiada. Lo que me temo es que esa ropa no tiene absolutamente nada que ver con la que se me ponen ustedes, que les veo a diario y no salgo de mi asombro.

¿Hay en la faz de la Tierra algo más incómodo que un traje de flamenca? Las señoras estarán muy majas, sí, pero ¿no escarmientan nunca? Todos los años se empeñan en llevar esa prenda que, además de estar llena de volantes, con lo que abultan, de flecos y de encajes que se enganchan con todo, no sirve ni para el frío ni para el calor y ni siquiera vale para la práctica de actividades físicas o deportivas.

¿Qué decir de los caballeros? Saben positivamente que se van a poner perdidos con el polverío tan horroroso que hay este año, o con la mala puntería que tienen todos a la hora de comer, ¿y qué se ponen? ¿Un guardapolvo? ¿Un delantal gracioso? Qué va. Chaquetas y corbatas, y de colores claros, para que se noten mejor las manchas. A ver si al final el traje fetén para ir a la Feria va a ser precisamente el de astronauta.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios