La Crestería

Manuel Sotelino

Las gracias a la Virgen

El otro día a un rociero jerezano se le saltaban las lágrimas mientras me contaba un milagro de la Virgen del Rocío en su vida. Me conmovió porque no es de lágrima fácil. “A la Virgen siempre hay que darle gracias, Sote”, me decía mientras quitaba las huellas de su alegría en forma de lágrimas con un pañuelo de papel. No me cabe duda. Lo mismo que tampoco me cabe alguna de que durante estos años duros de pandemia Ella ha estado ahí velando por nosotros. Por eso siempre hay que ir al Rocío a darle gracias a la Virgen. Ya también lo ha afirmado Joaquín Vallejo en la entrevista que hoy se publica en esta sección.

Estamos vivos que no es poco. Y por si fuera poco, la Blanca Paloma ha querido que un año más volvamos a su redil. Conmueve ver a gente de fe rezar y llorar ante la Santísima Virgen. Ella es enigmática y tiene una fuerza telúrica que la sientes tan pronto como te presentas ante Ella sin prejuicios y con sencillez. Así es cómo durante siglos las gentes del Rocío han visto la mano de la Virgen pasar por sus vidas. La mano milagrosa de la Madre de Dios que siempre intercede por nosotros.

Sientes su fuerza cuando te presentas ante Ella sin prejuicios y con sencillez

Dar las gracias es lo mejor que podemos ofrecerle. Gracias Madre por tenernos a tu lado. Y por vivir un nuevo Rocío para llegar a tus plantas. Llevando esta devoción en el corazón.

Cuánto me conmovió mi amigo el otro día cuando se le saltaron las lágrimas al tener constancia de la que la Virgen del Rocío todo lo puede. Qué alegría de descubrir lo que es esta devoción a la Santísima Virgen que, en este caso, se centra en la imagen del Rocío. Algo único y que cuando te toca con su mirada ya quedas prendido para siempre. Bendita sea Ella y bendito el Pastorcito Divino que nos lo ofrece a todos cogido entre sus manos.

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