Bernardo / Palomo

La irónica filosofía del movimiento

L LEVO tiempo conociendo la pintura de Jesús Rosa, casi siempre desde la óptica del que tiene que dilucidar entre muchas para seleccionar las mejores. Jamás una obra de este artista ha pasado ante mí sin dejar de interesarme y mostrando indiferencia. Todo lo contrario, sus mínimas comparencias siempre dejaban un profundo sabor y hacían surgir la pregunta de ¿cómo este autor no tiene una mayor consideración en forma de importantes exposiciones individuales? Cuando empecé a conformar la programación de Arteadiario tuve muy claro que Jesús Rosa tenía que estar presente en esta aventura. Era de justicia; su capacidad creativa, su poderosa forma pictórica y su valiente obra llena de referencias, así lo exigía. Por eso es un honor plantear en este espacio expositivo una muestra de este artista, al que considero capacitado para los mayores y los mejores logros artísticos.

La obra de Jesús Rosa unifica caminos diferentes de una plástica poderosa que deja traslucir un ideario estético perfectamente concebido y acertadamente desarrollado. Por un lado nos encontramos con una pintura contundente que sirve de base sustentante a una galería de imágenes por donde transcurre un personalísimo complejo conceptual. Por otro lado el pintor jerezano asume una idea bien estructurada significativamente y la hace partícipe desde un juego de complicidades. Una iconografía de marcado rancio acento se yuxtapone a una amalgama colorista que deja en suspenso la fácil filosofía visual de lo representado para abrir nuevas perspectivas semánticas e implicar a un espectador que no permanece indiferente.

El movimiento, el hombre que camina, la humanidad cuestionada por el propio discurrir desorbitado son algunos de los planteamientos que se advierten en una obra rigurosa, llena de sentido y dispuesta para formalizar los máximos encuentros pictóricos.

La exposición centra la actividad de Jesús Rosa en torno a un momento creativo muy particular donde funde el elemento meramente pictórico con una serie de imágenes que retrotraen al concepto amplio de movimiento. El autor ejecuta una obra con un gran sentido de lo irónico, sus evocaciones hacen sonreír, dejan un regusto cáustico, un sabor agridulce que transporta a esquemas referenciales para hacernos pensar, para sopesar muchos de los valores de una sociedad que, a pesar de sus muchos adelantos, sigue manifestando los profundos desajustes que siempre ha soportado.

Creo que estamos ante una interesante propuesta pictórica, salida de un autor con muchos acertados desenlaces plásticos.

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