Las cosas que pasan

David Fernández

Menos mal que terminó

LAS elecciones europeas se resuelven hoy y por los políticos lo poquito que sabemos de Bruselas es que en estos días celebraban la Euroferia. Menos mal en cualquier caso que terminó la campaña electoral. Y no ya porque unos y otros no logran atraer la atención ni de los que pegan los carteles, sino porque de haber durado una semana más a alguno no le habría aguantado el corazón. No dejen de acudir a las urnas, sobre todo si piensan que los ciudadanos merecen algo más. Vayan a votar aunque no entiendan por qué incluso los líderes se olvidaron de lanzar promesas. Están tan fuera de la realidad, superados por la tremenda crisis quizá, que en lugar de hablar de Europa o al menos intentar guardar las apariencias, la mayoría de los que han pasado por aquí y por descontado los gobernantes locales ha optado por el ataque sin control y sin piedad contra los adversarios. Si se emplearan no ya tan a fondo sino al 50% de lo que acostumbran en elecciones, a los ciudadanos nos iría infinitamente mejor. Sin embargo, a los políticos parece que no les pone otra cosa que no sea tirarse los trastos a la cabeza y amagar con acabar el debate en los juzgados. Igual es que algunos no tenían claro, o no tienen claro, qué nos jugamos en estas elecciones y por ignorancia tratan de disimular su falta de conocimiento y carisma, lanzando exabruptos sin paracaídas. Va a ser que sí. Y sinceramente es una pena, porque si la lección sobre Europa no se la saben, al menos podrían proponer nuevas fórmulas para resolver los problemas crónicos más cercanos. Claro que para ello, antes hay que tener presente qué es lo que realmente importa a los ciudadanos. Qué les quita el sueño y qué cosas no merecen ni su indiferencia. Los insultos no conducen a ninguna parte y quizá sí merezca la pena preguntarse por qué en Barcelona se realiza un TAC a la menor brevedad y aquí no es posible contar con esta prueba con tanta facilidad. O por qué ya no sirve el actual modelo productivo.O a lo peor es que no interesa hacer preguntas. Pero ojo: apenas un centenar de valientes acudió este viernes a un mitin de cierre de campaña. Y lo realmente llamativo es que algunos partidos ni lo celebraron. Si los propios políticos cada vez tienen menos fe en sus mítines es que algo falla estrepitosamente o hemos entrado de lleno en la política virtual o de ficción.

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