Tribuna Libre

Pedro Carabante Medina

Carta a María del Carmen Sánchez, Mayor of Jerez

Señora María del Carmen, desde hace nueve meses –un embarazo completo- le llegó a usted una solicitud de cita enviada por el anterior presidente de nuestra comunidad para intentar solucionar un asunto de extrema gravedad que afecta a los inquilinos del Edificio Sherry, portales 1 y 2, en Plaza Madre de Dios.

“Me vais a encontrar siempre con talante abierto y voluntad de diálogo” ¿Recuerda usted esta frase pronunciada en su primera intervención tras ser proclamada alcaldesa?. Pues hasta la fecha, sólo nos ha dado la callada por respuesta, demostrando muy poco respeto y consideración para con los vecinos que la votaron y que ahora le reclaman coherencia con las promesas que tan machaconamente proclamaba en su camino hacia la alcaldía. Una vez instalada cómodamente en el sillón consistorial, parece que las ha olvidado, traicionando a sus conciudadanos con una decisión urbanística totalmente injusta y que acarrea gravísimos problemas de convivencia a más de doscientas personas.

Usted y sus colaboradores están incumpliendo deberes fundamentales del servidor público, ignorando una de las principales funciones que tienen los regidores de una ciudad, que es, sin lugar a dudas, procurar el bienestar y la buena convivencia entre sus habitantes, garantizando a cada uno de ellos una vida digna dentro del municipio.

En nuestro edificio queda un resto de superficie en la primera planta creada y destinada -con esa certeza adquirimos nuestras viviendas- para la ubicación de dos oficinas, como las ya existentes ocupadas por un banco y una compañía aseguradora.

Ustedes, sin consultar previamente con la comunidad -aunque solo fuera por cortesía- y eludiendo la solicitud de nuestro presidente para tratar de encontrar una solución adaptada a la realidad del espacio disponible y que causara el menor daño posible a los propietario de las viviendas, van, y en un santiamén, otorgan cambio de uso y licencia de obras para que un grupo de avispados inversores, que solo son propietarios de esa porción de la primera planta, se beneficie con la construcción, en un lugar tan reducido, de ¡once minipisos turísticos!

Obviando así que un cambio de uso, con la singularidad del que nos ocupa, debe contemplar la alteración de la planta al completo, puesto que el espacio que existe en la actualidad destinado a oficinas es parcialmente incompatible con el de viviendas, de acuerdo con las Ordenanzas Municipales vigentes que, por cierto, se las han saltado a la torera. Esto huele raro, raro, raro, doña Mamen.

No han valorado siquiera, al conceder la licencia, si la infraestructura común del edificio tiene la capacidad óptima para soportar un cambio de proporciones tales como estas: once minipisos de alquiler ¡con once cuartos de baño!, ¡con once compresores de aire acondicionado! que harán un ruido ensordecedor debajo mismo de los dormitorios donde ya no podrán descansar ni mayores ni pequeños.

Y, en fin, con once de todo lo que se le ocurra instalar a la empresa promotora de este sin sentido, para hacer más atractivos estos miniapartamentos a la hora de alquilarlos. Once futuros inquilinos que no sabemos de donde vendrán ni cual será su comportamiento durante el reducido periodo de estancia en nuestra vecindad, ni cómo será su convivencia junto a una comunidad de noventa y dos familias que vivían en la tranquilidad de sus hogares desde hace más de veinte años sin imaginar por un momento que sería el propio Ayuntamiento quien les iba a traicionar, amargándoles el día a día con un atropello de tal arbitrariedad que roza con la inconciencia.

Para más inri, y como daño colateral, esta acción inmobiliaria/especulativa, acarrea sin remisión alguna la devaluación de nuestras propias viviendas, ya que al tener incrustada en el edificio esta especie de construcción invasora, a la hora de querer ponerlas en venta, sufrirán una bajada inevitable en la valoración de posibles compradores.

Ante el desamparo que estamos sufriendo por su parte, lady mayor, solo nos queda confiar en la ecuanimidad de la Justicia, la cual, en vista de las abrumadoras pruebas que demuestran la ilegalidad de esta actuación tan descabellada, tengo la confianza de que castigará y obligará a los culpables a desmontar tal tropelía y así, poder despertar de este mal sueño que por culpa del egoísmo de unos y la falta de consideración municipal, estamos padeciendo cerca de un centenar de familias jerezanas.

Comportamientos como estos, señora alcaldesa, con la excusa de generar actividad económica, cuando es evidente la incapacidad que mostráis para encontrar nuevas alternativas empresariales, están convirtiendo a Jerez –y no hay que esperar al año 2031- en una especie de ciudad europea de la 'cultura' del dormitorio playero, donde el futuro de nuestros hijos y nietos no va más allá de servir cervecitas en bares y terrazas o limpiar y hacer las camas en los innumerables hoteles y apartamentos que están surgiendo como setas en otoño.

Un otoño largo y decadente el que nos espera, que se percibe implacable al pasear por las abandonadas calles de nuestros barrios.

Health and freedom

The citizen Pedro Carabante Medina.

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