Bienteveo

Andrés Luis Cañadas

¿Qué partido responderá de enterrar la Constitución del 78?

El texto aprobado mayoritariamente por el pueblo español en 1978, por casi dieciocho millones de españoles el 6 de diciembre de ese año, entre ellos mayoritariamente los jerezanos, sancionando así el texto nacido del consenso de quienes han sido llamados desde entonces 'Padres de la Constitución', ha permitido a España vivir en paz y progreso el mayor período de tiempo de su historia, a pesar de que durante los años transcurridos desde entonces hubo que superar notables dificultades como el criminal y vil terrorismo de ETA, el intento golpista del 23F, protagonizado por los nostálgicos de la dictadura de Franco, la grave crisis financiera de 2008 y sus terribles consecuencias o la tentativa independentista de Cataluña a las que ahora ha venido a sumarse la convulsión propiciada por la Pandemia del Covid 19, con su secuela de fallecimientos, de los que aún e inexplicablemente no conocemos su cifra real y por supuesto la consiguiente paralización de la actividad económica, cuyas consecuencias futuras todavía no acabamos de tener muy claras.

En todo este tiempo, los llamados partidos constitucionalistas y esencialmente el PSOE y el PP, han mostrado su firme apoyo a un texto sobre el que sin duda ha sido posible ir construyendo la España moderna, plural y libre que incluso propicia que quienes ni lo apoyaron hace ya cuarenta años ni los nuevos partidos surgidos en este régimen de libertades que ahora se postulan contra el mismo se hayan incorporado a la escena política nacional enarbolando como necesidad prioritaria la demolición del que han venido en llamar “régimen del 78”, al que consideran heredero de la dictadura de Franco, argumentación que por evidente desconocimiento y sesgado discurso ideológico de dichas formaciones políticas, ha calado especialmente en la población más joven de nuestro país y por supuesto en la masa ignorante a la que la Constitución otorgó el derecho al voto.

Y es evidente que por el momento y las circunstancias históricas en que nuestra vigente Carta Magna fue redactada y aprobada, sería necesaria su reforma en aquellas cuestiones que se ha demostrado con el paso de los años que así lo demandan pero partiendo siempre de la serena y necesaria reflexión sobre asunto tan sumamente delicado, desde el imprescindible consenso de todas las fuerzas políticas y con el claro propósito de su consolidación como piedra angular de nuestra convivencia y no, como es clara pretensión de nacionalismos independentistas, derechas e izquierdas extremas y visionarios de la política patria, al servicio acaso de inconfesables intereses, de su definitiva demolición y sustitución.

Como salvaguarda de ello, la atenta vigilancia y cerrado apoyo a nuestro vigente texto constitucional del conjunto del pueblo español, al que no se puede hurtar la defensa de lo que tanto costó conquistar tras una férrea dictadura de cuarenta años por la tibieza del Partido Socialista, la presión de los ya mencionados nacionalismos de izquierda o derecha, la ineficaz actitud del Partido Popular y la indiferencia de tantos españoles a los que lamentablemente parece importarles poco que su mandato en las urnas, hace cuatro décadas, se trate de dar por cancelado…

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