Manuel Ríos Ruiz

La significación del baile flamenco

Acotaciones al programa

LA presencia de un bailaor de la entidad de Farruquito en la programación del Festival de Jerez, nos lleva a la consideración de resaltar la importante significación del baile en el contexto del arte flamenco, porque el baile posiblemente tiene una historia paralela a la del cante. Según Teresa Martínez de la Peña, que ha estudiado el devenir del género en profundidad: "Hay unos años precisos, entre 1869 y 1929, donde sus rasgos fundamentales se encuentran más acusados, es la llamada edad de oro del flamenco, que coincide con el esplendor del cante y la guitarra". Y efectivamente, a aquellos años hay que referirse para reconocer las tres facetas del baile flamenco. La fundamental es la guitarra, puesto que resulta extraño definir un estilo de baile flamenco por elementos externos, dado que la guitarra es su instrumento imprescindible, el que mejor le marca el compás, sin la ella el flamenco perdería su sentido, por lo que está presente en todas sus épocas, ya que hacia 1920 se emprendió un ensayo con piano y no ha tenido un seguimiento apreciable. Y aunque se empleen otros instrumentos actualmente, a la hora de bailar la guitarra es la que ordena siempre el compás preciso.

Y es oportuno recordar, para rendir pleitesía a todo tipo de baile, una frase de uno de sus grandes artífices, el francés Maurice Béjar, que ha dicho: "El baile es una forma de llegar a la belleza, de dominar cada músculo y lanzarlo a la felicidad". Y el baile no solamente llena de felicidad a sus intérpretes, sino que infiera valores estéticos en la sensibilidad de quienes lo contemplan con la fe en el arte puesta en la mirada.

En cuanto al baile flamenco, no cabe duda, es una vanguardia artística en continua evolución. De hecho hay que considerar algo básico, fundacional en cierto sentido en su trayectoria configuradora. Es lo siguiente: que sobre la levadura de los bailes regionales, especialmente de los andaluces, de los fandangos y los que formaban parte de las zambras, los verdaderos artífices han ido adaptando todo tipo de expresión bailada a los estilos flamencos, porque además de aquellas expresiones que pudieron ser creadas a título personal, hay que reconocer que la riqueza actual en todos los órdenes dancísticos del flamenco no sería posible sin el aflamencamiento de movimientos, pasos y posturas de toda clase de danzas o bailes. En ello ha estribado el gran mérito de los grandes bailaoras y bailaoras de todos los tiempos, en la aportación de formas que han ido reuniendo en la interpretación de su arte. Algo que debió comenzar hacia el siglo XVIII, llegando a un momento de la historia del baile flamenco, en el que se consideró que se había alcanzado una especie de regla para ciertos estilos, de ahí que en la época de los cafés cantantes se impusieran formas determinantes de los tangos, las alegrías y los zapateados principalmente, por las grandes figuras del momento. Mas como arte vivo el enriquecimiento expresivo del baile flamenco prosigue.

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