Sueños esféricos

juan Antonio Solís

Dos soles que todo lo agostan

IMAGINEN dos soles en el cielo. Ya uno y es insoportable durante el estío... Pues en el celaje del fútbol español, el creciente magnetismo de Barcelona y Real Madrid, alentado por las plataformas televisivas, irresistible para los gerifaltes de la LFP y difundido a los cuatro vientos por los medios de comunicación nacionales, ha convertido a los dos referentes del fútbol patrio en dos monstruosos astros que todo lo devoran: devoran el potencial de los demás al espigar lo más granado que va saliendo cada año entre los equipos del segundo estrato; devoran los minutos, las horas, las páginas en los mass media, que sólo tienen ojos para sus dos privilegiados, los que no pueden enfrentarse al principio de la Liga ni tampoco cuando lleguen las eliminatorias importantes de Champions, no vaya a ser que se vean descabalgados del sueño continental, los pobrecillos...; y devoran el núcleo que alimenta toda competición deportiva, hecho que amanaza con matarla: la emoción.

Qué dulce muerte. Se ha enquistado, por inercia, esta anacrónica sociedad feudal, divertidísima para todo madridista y barcelonista, pero que empieza a ser irrespirable para los aficionados del resto de equipos, que aún los hay.

Ambos soles, el Madrid y el Barcelona, lucen tan radiantes que todo gravita en torno a ellos. Para Javier Tebas, el nuevo presidente de la LFP, este establishment es ideal y se deja llevar, embriagado, por la órbita. Pero esos rayos amenazan con agostar todo el balompié nacional, con sus estadios de fútbol y sus resignados aficionados. Los puntos de luz que van emergiendo son abducidos (Isco, Illarramendi...) o salen eyectados a otras galaxias (la Premier, la Bundesliga) porque fuera del Bernabéu y del Camp Nou, la tierra se antoja yerma, estéril.

Es sonrojante y revelador el rosario de emigrantes (eso sí, con maletas de Louis Vuitton): Falcao, del Atlético al Mónaco; Negredo y Jesús Navas, del Sevilla, al Manchester City; Joaquín, del Málaga a la Fiorentina; Soldado, del Valencia al Tottenham; Adrián, Cañas y Pozuelo, del Betis al Swansea. Y la facturación no para.

La pasada semana, el Cardiff puso sobre la mesa 12 millones de euros al contado -otro más en posibles variables- para que el Sevilla ni se pensara si traspasar a Medel o no. Del Nido, precisamente una de las voces significadas en la lucha por un reparto televisivo más justo, recordó que el club galés, un recién ascendido a la Premier, percibe tres veces más que el Sevilla por derechos televisivos.

Tebas puede argumentar que, a pesar de esta perniciosa fuga de talento, las botas de Messi y Cristiano seguirán hollando nuestros terrenos de juego una temporada más. Y que encima aterriza Neymar. Y que lo españoles más prometedores se van encajando en el nido blanco o el azulgrana. Y que eso mantiene el valor de mercado de nuestro campeonato con vistas a vender los derechos televisivos a otros países. Si es así, Tebas debe estar inquieto con el hecho de que Thiago Alcántara haya dejado plantado a todo un Barça y se haya dejado seducir por el Bayern. Este episodio será una bala en el tambor de su pistola para disparar si se rebela alguno de los 18 parias de esta Liga. Qué hastío.

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