habladurías

Fernando Taboada

La solución sudoku

NI caso. La canciller alemana ahí, pegando la hebra en el Parlamento para intentar que le cuadren las cuentas, y mientras, su ministro de Finanzas, tan a gusto, haciendo un sudoku desde el escaño. Así lo sorprendieron las cámaras y así se le criticó duramente en la prensa acto seguido. Sin embargo, ¿qué mal hay en que un ministro se entretenga haciendo sudokus mientras sus colegas intentan arreglar el mundo? Para quien no lo sepa, el sudoku no es ninguna estrategia de mercado japonesa. Es un simple pasatiempo que suele venir en los periódicos y que resulta absolutamente inofensivo para la democracia.

Cierto es que, si no le interesaba mucho el debate, el señor ministro podría haber disimulado de cualquier otra forma. Confeccionando, por ejemplo, una lista de la compra, depilándose las cejas o pintando caricaturas de Angela Merkel. Pero no. A él para matar el tiempo, que es de lo que se trata (pues las sesiones parlamentarias abordan asuntos tan aburridos como el rescate de los países en quiebra), lo que realmente le apetecía era hacer un sudoku. Y en Alemania ninguna ley impide hacer sudokus durante los debates parlamentarios.

Probablemente nos sorprendería un camionero que fuera al volante resolviendo jeroglíficos. O un fontanero que no dejara de hacer crucigramas mientras nos arregla la cisterna. Pero no encuentro incompatibilidad alguna en trabajar de ministro de Finanzas y matar el tiempo así. Además, como a los ministros de Finanzas les sirve más la inteligencia que los abdominales, siempre será mejor que en un Parlamento la gente se distraiga con pasatiempos de pensar que haciendo ejercicios de musculación.

Y no solo eso. Un político mientras hace sudokus es un político que no mete la pata, un político que no emprende obras inútiles, que no promete cosas que luego no va a cumplir. De ahí que sea tan importante hacer que cunda el ejemplo. Si se hubieran repartido sudokus por los ayuntamientos, por las diputaciones y las distintas consejerías, seguro que la crisis actual no habría sido tan catastrófica. Es muy difícil maquinar enjuagues con los parientes del Rey mientras se intenta rellenar las casillas de un sudoku, y tampoco es fácil desviar fondos públicos si se está lo suficientemente atento, aunque sea, a una sopa de letras.

Por si fuera poco, aparte de rebajar los casos de corrupción, solo con sudokus se podría perfectamente aliviar el desempleo. Si para que el ministro de Finanzas alemán pase el rato en el Parlamento hay que contratar un servicio de escolta, y un chófer que le lleve y le traiga, y sus buenas secretarias, y algún que otro asesor, con medio millón de sudokus que repartiéramos en España habría de sobra para liquidar esas listas del paro que no hacen más que crecer. ¿Y todavía se afana el Gobierno en hacer reformas laborales? ¿Aún se empeña la oposición en salir con pancartas a la calle? Sudokus, muchos sudokus, que es lo que hace falta. Si nos queremos igualar con Alemania, claro está.

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