SI no fuese porque el PP parece estar empeñado en hacerse cada día el harakiri, el PSOE hace tiempo ya que estaría camino del desahucio político. Sucede a nivel nacional, con una jerezana, Inés Arrimadas, que ha dejado en evidencia al partido en el Gobierno, perdido en una campaña catalana que lo ha reducido a la mínima expresión en esa comunidad. Y sucede a nivel local, con un gobierno, el de Mamen Sánchez, muy débil como hemos visto esta semana pero que aprovecha la actual situación de confusión política para sostenerse en equilibrio constante. No debe extrañar que de vez en cuando los aliados de investidura de Sánchez den algunos golpes encima de la mesa para que se les tenga en cuenta, como si estuviesen diciendo "eh, que estamos aquí, no lo olvides". Los socialistas, por si acaso, tienen un as bajo la manga, un argumento que van a explotar durante todo el mandato municipal: la más que probable imputación de María José García-Pelayo por el caso Gürtel. Es muy tentador, por cruel que parezca, no echar mano de este asunto cuando las cosas pintan mal y se intuye la soledad. Lo vimos en el último pleno y lo veremos ya por los siglos de los siglos, pase lo que pase. Lo que indicábamos al principio: el PP, cuando peor lo tiene el PSOE, hace lo que haga falta por ponerse las cosas aún más difíciles.

El equipo de gobierno municipal ha tenido que pagar esta semana su primer peaje. Que no te dejen sacar adelante un acuerdo económico en un pleno es un desplante, un feo. Da a entender que no las tienes todas contigo, que dependes de otros para sacar adelante tus políticas y todo eso. Probablemente, el rechazo de la oposición en el pleno no va a ser obstáculo para que se apruebe la solicitud al Gobierno central, que sigue siendo del PP, de un adelanto de 49 millones de euros para poder pagar facturas a proveedores. Pero, pase lo que pase, lo apruebe la junta local de gobierno u otro pleno dentro de un mes, ya ha quedado retratada la posición del actual gobierno del Ayuntamiento jerezano. Y eso, con elecciones generales a la vista, es muy preocupante. Porque la cosa puede mejorar, es cierto, con una entrada de izquierdistas o podemitas en el gobierno, o empeorar, con todo lo contrario. Lo que después de las generales suceda en el seno del PSOE federal hará el resto y Mamen Sánchez lo sabe. De tantas y tantas variables políticas depende, sí, el futuro de Jerez, de sus ciudadanos, hastiados de tanto brujuleo y tanta dependencia de lo que pase en el resto del país, dentro y fuera de los partidos, fuera y dentro de los tribunales de Justicia. Mientras tanto, vemos cómo se gobierna al día, con cierto tiento y a veces con el freno de mano echado porque hay elecciones a la vista. Y además en tiempos de precariedad política, malabares matemáticos y vacas flacas, que es el más difícil todavía.

El gobierno municipal de Jerez está a dos velas: porque se encuentra sin un duro y porque le tiene que poner todos los días una vela a Dios y otra al diablo con tal de no perder a unos electores que, para más inri, cada vez conoce menos.

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