Marín sube el tono de la precampaña

Es responsabilidad de los líderes políticos que, dentro del lógico disentimiento, se guarden las formas y primen los argumentos

El candidato de Ciudadanos a las elecciones autonómicas, Juan Marín, calentó ayer la precampaña al hablar con evidente exageración de "40 años de práctica dictadura socialista" en Andalucía. Lo que no dijo el líder de Cs es que esa supuesta autocracia la ha ejercido el PSOE durante la última legislatura gracias a su apoyo en el Parlamento. Todo periodo preelectoral tiene sus declaraciones subidas de tono y sus acusaciones desmesuradas, pero habría que recordar al conjunto de los candidatos electorales que aún queda mucho tiempo para el inicio oficial de una campaña que, por competida, va a ser especialmente intensa. Es responsabilidad de los partidos políticos que, en lo posible y dentro de la lógica, legítima y deseable esgrima dialéctica, se guarden las formas y los argumentos primen sobre los insultos y las descalificaciones. Lo contrario sólo aumentará la pésima imagen que los ciudadanos tienen de los políticos y la desafección hacia las instituciones representativas y el sistema de partidos, que es la base de nuestra democracia.

Además, es importante que los candidatos no banalicen palabras como dictadura, fascismo o comunismo. El uso correcto del lenguaje político es fundamental para que los debates tengan un sentido y una función. Es evidentemente falso que en Andalucía haya existido una dictadura en los últimos cuarenta años. Marín puede apuntar -si así lo cree- a prácticas de poca calidad democrática, como el clientelismo, pero en ningún caso se puede admitir que se ponga en duda la limpieza de los comicios autonómicos desde el inicio de la democracia ni el respeto que los socialistas han tenido por las instituciones en el ejercicio del poder. Guste o no, elección tras elección, los ciudadanos andaluces han dotado al PSOE de las aritméticas parlamentarias necesarias para conseguir la Presidencia de la Junta, algo que hay que respetar escrupulosamente, especialmente un partido como Ciudadanos, que con sus votos aupó a la Presidencia a Susana Díaz. Otra cosa es que se haga ver que esta dilatada estancia en el poder de los socialistas es una anomalía en comparación con el conjunto de España -que es cierto-, algo que, por otra parte, no deja en muy buen lugar a una oposición que ha sido incapaz de tejer una alternativa al PSOE en cuatro décadas.

Aún queda mucho tiempo para el domingo 2 de diciembre, fecha de las elecciones andaluzas. Es tiempo de que cada uno aporte sus críticas, análisis y propuestas. Pero las descalificaciones gruesas no deberían tener lugar en el debate.

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