Subida de impuestos: no es el momento

Una subida impositiva, en la actual situación de recesión, llevaría al cierre de empresas y a la destrucción de puestos de trabajo en una espiral infernal

DURANTE los últimos días han sido varias las señales que se han emitido desde el Gobierno andaluz para descartar una posible subida de los impuestos de gestión autonómica. Primero fue el consejero de Economía, Rogelio Velasco, quien lo consideró una medida improcedente ante las perspectivas que se abren para las empresas y los trabajadores andaluces en los próximos meses. Después fue el titular de Presidencia y portavoz del Ejecutivo, Elías Bendodo, quien, tras la reunión del Consejo de Gobierno de esta semana, consideró blindadas las rebajas fiscales que ya ha acometido Juanma Moreno y defendió que aumentar la presión fiscal no ayuda a orientar a la economía hacia el crecimiento en las actuales circunstancias. Bendodo insistió en que en Andalucía se cumplirá lo anunciado y se mantendrá la reducción del tramo autonómico del IRPF, la bonificación del 99% en Sucesiones y Donaciones o la bajada del 7% en Transmisiones Patrimoniales para la vivienda habitual. La Junta se alinea así con la doctrina que viene marcando Europa y que contrasta con los inquietantes anuncios al respecto que están haciendo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y sus coaligados de Podemos. El propio Sánchez ha defendido que la reforma impositiva, que es como llama a la subida fiscal pactada con Pablo Iglesias, debería ir acompasada con el crecimiento económico. Los cálculos más optimistas señalan que el desplomado PIB de España no volverá al nivel que tenía cuando nos sorprendió la pandemia hasta avanzado 2022. La lógica anticíclica aconsejaría, por tanto, no subir impuestos hasta entonces para evitar que la asfixia económica acabe provocando cierre de empresas y destrucción de puestos de trabajo en una espiral infernal. No parecen éstos los tiempos adecuados para una subida impositiva y en ese sentido hay que valorar el anuncio hecho por la Junta de Andalucía como una política tendente a asegurar que se ponen las bases para la recuperación económica. El aumento de gasto social que está ya provocando la crisis hay que sacarlo de un rediseño de las prioridades y de una mejora de la gestión que quite grasa a la mucha que todavía queda en la Administración.

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