Por un nuevo modelo sanitario

El cierre de la crisis de Granada es sólo el primer paso para reorientar la gestión en el SAS,con la Atención Primaria como asignatura pendiente

Voluntad política y recursos presupuestarios. El decreto que la Junta de Andalucía aprobó en 2014 para llevar a cabo una profunda reordenación sanitaria en toda la comunidad autónoma -y ahorrar costes- se derogará con la "máxima urgencia" y Granada tendrá los "dos hospitales completos" por los que lleva luchando cuatro meses. En seis horas de reunión, el nuevo equipo negociador ha puesto las bases para cerrar el conflicto que se desató el pasado mes de octubre con la polémica inauguración del Hospital del Campus de la Salud -el mayor de Andalucía y uno de los mejor equipados de toda Europa- y se ha extendido a Huelva, Málaga y Cádiz movilizando a decenas de miles de personas.

El documento de acuerdo que ha suscrito el SAS con las plataformas críticas evidencia que el conflicto era una cuestión de fondo, pero también de formas y de interlocutores. Hasta que no ha habido una implicación directa y una instrucción firme por parte de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, la supuesta negociación que se inició tímidamente con el cese del gerente del complejo hospitalario -nombrado precisamente para implantar la fusión- no hizo más que encender aún más a los profesionales, reforzar sus reivindicaciones y contagiar la marea blanca a otros puntos de la geografía andaluza, dañando la imagen de la sanidad pública, que ha sido bandera de la gestión socialista. Y todo ello, con un coste social de enorme trascendencia, pero también político: por la instrumentalización que los partidos han hecho de la sanidad, por la creciente tensión que se ha vivido en las últimas semanas en sede parlamentaria y por el desgaste colateral que ha supuesto la cascada de dimisiones en la cúpula de Salud como único camino posible para recuperar la credibilidad.

Si en otoño era impensable una negociación de tú a tú con las plataformas críticas -menos aún con quien ha personalizado la batalla, el médico Jesús Candel Spiriman-, la realidad final ha sido de inevitable cesión poniendo fin al modelo que se intentaba implantar y demostrando que no son tiempos para subestimar ni la fuerza de la ciudadanía ni la de las redes sociales. Pero el cierre de la crisis de Granada es sólo el primer paso para reorientar el modelo de gestión sanitaria en Andalucía y garantizar un servicio público de calidad que responda a las nuevas necesidades, exigencias y expectativas de los ciudadanos. El éxito, como reivindican los promotores de las movilizaciones, es de la "gente", no de los políticos. Y el desafío que se plantea ahora para todos es abrir un debate serio y profesional que sea capaz de incorporar la Atención Primaria, la otra gran asignatura pendiente de la sanidad andaluza.

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