Provincia

Papel antiguo con solera

  • El Museo de la Manzanilla de Barbadillo, en Sanlúcar, expone hasta el 30 de julio una variada muestra de etiquetas vinateras de los siglos XIX y XX

Retazos de Historia en etiquetas vinateras. El Museo de la Manzanilla que Bodegas Barbadillo tiene -como no podía ser de otra manera- en Sanlúcar mantendrá abierta al público hasta el 30 de julio una exposición de cromolitografías de los siglos XIX y XX pertenecientes a la colección de Francisco Odero. La muestra, que contiene unas 1.300 etiquetas de las regiones vitivinícolas más importantes del mundo, ofrece a los visitantes la oportunidad de comprobar la evolución de la iconografía en la publicidad del mercado del vino en los dos últimos siglos.

El coleccionista propietario de las cromolitografías expuestas es un sanluqueño de 68 años afincado en Jerez que tiene una amplia experiencia en la organización de esta clase de eventos. Así, por ejemplo, ha participado en muestras como las de la Feria Internacional del Vino de Madrid, Fenavin de Ciudad Real y Vinoble de Jerez. Su prestigio en este ámbito le ha llevado incluso a colaborar con su colección en Jerez y el misterio del Palo Cortado, una película documental dirigida por José Luis López Linares que ya se ha exhibido en Berlín, Buenos Aires y algunas ciudades españolas, y que a partir de septiembre podrá verse en cines de la provincia de Cádiz, según anuncia el propio Odero. Junto a Bodegas Barbadillo, el Ateneo de Sanlúcar también respalda al veterano coleccionista en la organización de esta exposición en el Museo de la Manzanilla. "No hay un lugar mejor en Sanlúcar para una muestra de estas características", asegura.

La conferencia titulada La publicidad vinatera del siglo XIX-XX, que corrió a cargo del investigador sanluqueño Rafael Montaño, que es otro de los coleccionistas de cromolitografías más importantes de España, abrió días atrás esta muestra, en cuyo diseño Odero ha querido que "esté representado el mayor número posible de bodegas no solamente del Marco de Jerez, sino también de otras regiones españolas y de todo el mundo". La iconografía de las etiquetas abarca "muchísimas temáticas, como la taurina, de personajes castizos, de escenas costumbristas, de animales; y de referencias eclesiásticas, monárquicas, políticas e históricas en general".

"La mayoría de las etiquetas son de bodegas que ya no existen. En la década de los 80 empezaron a desaparecer firmas vinateras en el Marco de Jerez y entonces me di cuenta de que parte del tesoro de nuestra cultura se estaba perdiendo. Eso fue lo que, como coleccionista, me llevó a dedicarme al mundo de las etiquetas", cuenta.

Odero, que pertenece a la Asociación Española de Coleccionista de Etiquetas de Vino (Aecev), colabora desde su jubilación con González Byass clasificando e incorporando a una base de datos las cromolitografías que esta bodega jerezana ha ido utilizando desde su creación. "A excepción de González Byass, que tiene una fundación y un archivo histórico en el que conserva no sólo elementos valiosos suyos, sino también de otras bodegas, ninguna firma vinatera ha guardado nunca nada. Los anticuarios les han ido comprando etiquetas a las bodegas", explica.

El prestigioso coleccionista presta también su ayuda a cuantas bodegas, historiadores y estudiantes se la requieren, además de escribir en el boletín trimestral de la Aecev. Desde hace años asiste a las ferias de papel antiguo que se celebran en toda España (" Madrid, Barcelona, Bilbao, Málaga, Sevilla...."), además de rastrillos donde se dan cita anticuarios y coleccionistas, para adquirir más etiquetas que sumar a su "tesoro". Esta afición le ha llevado incluso a realizar un curso de restauración de papel antiguo para "conservarlas" a fin de que "no se pierdan".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios