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San Fernando ya mira a octubre

  • El primer corte de chapa de las corbetas para Arabia Saudí en la factoría isleña de Navantia se producirá ese mes "como muy tarde", dice el comité

  • Unos 600 marineros saudíes serán formados en antiguos cuarteles del Arsenal de La Carraca

Con la firma aún caliente del acuerdo de intenciones entre el Gobierno y Arabia Saudí para la construcción de cinco corbetas en Navantia San Fernando, ayer se fueron conociendo más detalles. Dos de ellos, fundamentales.

Los aportó el presidente del comité de empresa de la factoría isleña, Jesús Peralta. Se le notaba eufórico (no es para menos después de dos años y medio en los que la expresión "al final no se hacen" sonó demasiadas veces en la Bahía) y, sobre todo, con muchas ganas de empezar. Por eso, avanzó algunos de esos tiempos vitales en todo proceso de construcción. Aunque todo se está asentando desde la firma de este jueves,

La constitución de la empresa mixta persigue la exitosa fórmula de Australia

Peralta explicó que todo parece indicar que la firma del contrato mercantil, por el que será ya oficial la venta de las cinco corbetas y su construcción por parte de Navantia, se producirá en cuestión de dos semanas (aproximadamente, después de lo vivido hasta ahora). Y dijo más. Ya hay fecha prevista incluso para el primer corte de chapa de estas corbetas. "Como muy tarde, en octubre", aseguró. Su primera valoración era de optimismo. "Estamos muy contentos, hemos esperado este contrato desde hace mucho y ahora lo que hace falta es ponerse a trabajar cuanto antes para que la economía de toda la Bahía lo note", dijo ayer.

Porque, según sus cálculos, además de los 1.100 empleados de plantilla en la factoría de San Fernando, en los momentos punta de este contrato entrarán a trabajar en el dique hasta 3.000 empleados de industria auxiliar y más incluso se beneficiarán del empleo inducido. Un auténtico terremoto laboral "que San Fernando y la Bahía necesitaban".

Desde la empresa se mostraron ayer más cautelosos en este sentido. En un comunicado, el presidente de Navantia, Esteban García Vilasánchez, aseguraba ayer que "la construcción de las cinco corbetas tendrá un elevado impacto en la economía y el empleo, ya que se calcula que durante 5 años se ocupará anualmente a cerca de 6.000 trabajadores directos e indirectos. De ellos, más de 1.100 serán empleados directos, más de 1.800 empleados de la industria auxiliar de Navantia y más de 3.000 empleados indirectos generados por otros suministradores". Según el presidente, "este contrato, que se lleva negociando desde 2015, resulta estratégico para la compañía y consolida la posición internacional de la empresa y muy especialmente en la región de Oriente Medio, con grandes oportunidades de futuro".

Jesús Peralta dio más datos. Para la construcción de estos cinco barcos llegarán hasta San Fernando unas 600 personas procedentes de Arabia que recibirán la formación necesaria para convertirse en la tripulación de las corbetas. "Por eso la Armada participa del acuerdo, porque tendrá que convertirlos en marinos, y no sólo estarán en San Fernando, sino que irán a Inglaterra y a la Academia de Marín", indicó el presidente del comité. Para ello, necesitarán un sitio en el que recibir esa formación. Y también han sido ya elegidos. Estarán dentro del histórico Arsenal de La Carraca, junto a la factoría isleña: el antiguo cuartel de Infantería y el de Marinería. Allí, a partir de ahora, se harán las reformas necesarias para que estos 600 futuros tripulantes adapten sus conocimientos. Además, aunque parece que incluso podrían dormir en esos mismos edificios o, en todo caso, en otros que se busquen dentro de esas instalaciones militares en desuso, esto aún no está claro y tampoco se descarta que se vean beneficiados hoteles o apartamentos del entorno. Está por ver.

El representante sindical también intentó explicar ayer por qué se ha retrasado tanto el acuerdo firmado el jueves. Aunque dos años de negociación dan para mucho, básicamente se resume en que Arabia quería tener con Navantia una relación parecida a la que la empresa española tiene con Australia. De ahí que los saudíes crearan su propia Sepi (la Saudi Arabian Military Industries, SAMI) y de ahí que se hayan creado los cimientos para constituir entre ambas partes una empresa pública y mixta (a imagen de la constituida en tierras australianas) que será la que se encargue de gestionar el contrato. Será la forma en la que Arabia hará visible en su tierra y para su gente que el creador de toda esta historia, el príncipe heredero Mohammed Bin Salman, apuesta verdaderamente por industrializar y modernizar su país.

Otro asunto distinto son las críticas. Ayer, Jesús Peralta (poco después de intervenir en riguroso directo en el programa Espejo Público, de Antena 3), entraba en ello. "¿Que vendemos armas que se usarán en una guerra? Nosotros hacemos barcos; para lo que lo usen después, no entramos. Somos trabajadores, y si no los hacemos nosotros aquí lo harán otros en otro país".

Navantia también hizo ayer su propia valoración del acuerdo suscrito en Madrid, por el que se comprometen a crear esa empresa conjunta (en inglés, joint venture) en Arabia Saudí. Esta será la suministradora e integradora de los sistemas de combate para los futuros contratos de programas navales en Arabia Saudí, empezando por el contrato de las cinco corbetas tipo Avante 2200.

En un comunicado, la empresa pública de construcción naval aseguró que la creación de esta empresa conjunta supone "una oportunidad excepcional para posicionar los sistemas integrados y soluciones tecnológicamente avanzadas de Navantia en el mercado de Arabia y su área de influencia". El presidente de Navantia, Esteban García Vilasánchez, mostraba su "enorme satisfacción por la creación de esta empresa conjunta".

Pero, sin duda, ayer fue el día para las reacciones. Desde el presidente de los empresarios gaditanos, Javier Sánchez Rojas, al coordinador provincial de IU, Fernando Macías, pasando por la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada; la secretaria general del PSOE gaditano, Irene García; o el alcalde de Cádiz, José María González, todos sin excepción dieron su apoyo a este contrato. Conocedores de las críticas que llegan más allá de Cádiz por la venta de armas a Arabia, los representantes públicos gaditanos lo tienen claro: en astilleros se fabrican barcos, ni más, ni menos.

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