Caso Salesianos

"¿Calvario? El nuestro"

  • Padres de varios alumnos del colegio Salesianos de Cádiz relatan cómo están viviendo sus hijos el procedimiento judicial por abusos contra el cura Francisco Javier López Luna

  • Piden que el sacerdote sea apartado oficialmente de la docencia y "no tenga ningún contacto con niños"

López Luna, de espaldas, en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Cádiz. López Luna, de espaldas, en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Cádiz.

López Luna, de espaldas, en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Cádiz. / Jesús Marín

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El caso Salesianos sigue vivo. El sacerdote Francisco Javier López Luna, ex director del colegio Salesianos de Cádiz, se sentará de nuevo en el banquillo acusado de pegar con frecuencia a un alumno menor de edad y llegar a arrancarle vello púbico de un tirón. No es la primera vez que el cura tiene que responder ante la Justicia por hechos similares. Ya lo hizo hace dos años y quedó absuelto del delito de abusos sexuales pero no del de vejaciones.

Ahora que se ha hecho pública la petición de cuatro años y medio de cárcel planteada por la Fiscalía ante este nuevo caso de abusos, los padres de varios alumnos del colegio concertado explican cómo están viviendo sus hijos este procedimiento judicial que se remonta al año 2012.

"¿Calvario? El nuestro", dice uno de los padres aludiendo a las declaraciones que hizo el propio López Luna en una rueda de prensa que ofreció en la congregación salesiana de Sevilla después de conocerse su absolución. "Mi hijo, el más pequeño de todos a los que vejó el cura, era un alumno excelente, sin embargo, cuando se destapó el escándalo, comenzó a bajar su rendimiento académico. En casa se mostraba arisco, irascible y siempre se mantenía a la defensiva". Según este padre, "mi hijo estaba y está mal, tanto es así que ha recibido tratamiento psicológico".

"Los niños no han contado todo lo que padecieron de puertas para adentro"

Otra madre cuenta que su hijo también "pegó un bajón en el colegio" a raíz de las visitas del niño al despacho del ex director, "pero ya está remontando", aclara. En su día, los padres de este chico le ofrecieron la posibilidad de cambiar de centro educativo, pero éste la rechazó: "Mi hijo decía que él no había hecho nada malo, que no tenía motivos para irse del colegio y separarse de sus compañeros". Este menor también ha estado en tratamiento psicológico.

Los padres de algunos alumnos que pasaron por el despacho del López Luna aseguran, todavía hoy, sentirse "solos" y, en cierta medida, "abandonados". "Nosotros no pedimos ni dinero ni indemnización, nosotros exigimos que este hombre sea apartado oficialmente de la docencia y que no vuelva a tener ningún contacto con niños". Para ello, estas familias han mantenido varias reuniones con representantes de la Junta de Andalucía pero, de momento, no han obtenido una respuesta en firme.

Los progenitores admiten que la confirmación por parte del Tribunal Supremo de la absolución del cura fue "un jarro de agua fría" para ellos y para sus niños. No obstante, confían en que "se haga justicia" con la nueva causa que tiene abierta el religioso gaditano. "El primer juicio le salió barato a López Luna: 500 euros de multa por niño" (un total de 12 fueron indemnizados). 

"Los profesores fueron cómplices de lo que estaba ocurriendo con su silencio"

Estas familias aún lamentan "el silencio" por parte del profesorado del colegio Salesianos durante los cursos escolares 2011-2012 y 2012-2013, cuando Francisco Javier López Luna, siendo director del centro, sacaba a los niños del aula en horas lectivas para llevarlos a su despacho. "Los docentes no nos advirtieron de que los chicos faltaban a clase cuando eran conscientes de ello. Se excusaron en que eran órdenes del director. Para nosotros, fueron cómplices de lo que estaba ocurriendo". También explican que las cosas han cambiado mucho en el centro desde entonces: "Ahora está todo muy controlado. El tema de las faltas se lleva hoy al detalle".

Al mutismo del equipo docente, según la versión de estos progenitores, se une otro silencio: el de los propios chavales. "No han contado todo lo que padecieron, no se han atrevido a confesar qué pasó realmente de puertas para adentro con el cura. Hubo más, mucho más, y por miedo a posibles represalias y a la presión social de la gente que apoyó a López Luna, los niños prefirieron no seguir tirando de la manta", manifiestan.

El pasado mes de mayo, López Luna pregonó la novena de María Auxiliadora en Cádiz. Hasta entonces, el sacerdote se había mantenido al margen de la vida religiosa gaditana. Lo cierto es que su 'regreso' no fue muy bien visto por estos padres: "Fue una auténtica desfachatez por su parte. Nuestros hijos se pusieron muy nerviosos al saber que el cura estaba de nuevo en la ciudad. También nosotros lo sufrimos. Podrá volver a lo que él considera su casa, ahora bien, no lo hace con la camisa limpia".

"Cuando mi niño sea padre, no quiero que tenga que revivir esto. Quiero que lleve a su hijo al colegio sin miedo", concluye una de las madres. "Para nosotros, lo primordial es que este hombre no vuelva a hacer lo mismo a nadie". 

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