Los regresos en Domingo de Resurrección: lo extraordinario empezó a generalizarse hace dos décadas

Hasta finales de los noventa hubo vueltas de cofradías a sus templos el Jueves y el Sábado Santo

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Regreso multitudinario del Prendimiento en la tarde del Domingo de Resurrección del pasado año. / Candela Núñez

Aunque desde hacía meses se rumoreaba esta posibilidad en los círculos cofrades dado que las normas diocesanas para las hermandades están en proceso revisión, fue a mediodía del lunes cuando se hizo público el decreto del obispo asidonense, José Rico Pavés, regulando qué deben hacer las hermandades en caso de lluvia en su salida procesional. Así, además de mantener la llamada hora de dispensa en la salida y de la obligación de buscar el camino de regreso lo más pronto posible y por el camino más corto en caso de que así lo aconsejen las inclemencias meteorológicas, se establecía una determinación que no ha dejado indiferente: si la hermandad no puede volver en la jornada que procesiona, lo hará en la mañana del Jueves o del Sábado Santo. Y, si no es posible, lo deberá hacer en la Semana de Pascua, pero "nunca el Domingo de Resurrección".

Diario de Jerez ha tirado de hemeroteca para analizar qué se hizo y qué se autorizó en las últimas cuatro décadas. De este modo, los regresos en la mañana o tarde del Domingo de Resurrección se empezaron a generalizar en los primeros años de este milenio, primero sin música para luego empezar a prodigarse estos regresos de carácter extraordinario con acompañamiento musical.

En 1985, por ejemplo, con Rafael Bellido Caro al frente de la Diócesis, las hermandades de Las Viñas y Loreto tuvieron que buscar refugio en la Catedral, volviendo en la tarde del Sábado Santo —un año antes se habían prohibido las salidas procesionales en esa jornada— por el camino más corto y sin acompañamiento musical. Mientras, el Jueves Santo de 1998 la Vera-Cruz tuvo que buscar refugio en la Catedral y no pudo regresar a San Juan de los Caballeros esa noche, aunque lo hizo en la mañana del día siguiente.

Ya en 2002, con Juan del Río al frente de la Diócesis, la lluvia acabó reventando la Madrugada. La Hermandad de la Yedra se vio obligada a dividir en dos su cortejo, refugiándose el misterio en la Iglesia de la Victoria y el palio en Santo Domingo. Mientras, la Buena Muerte acabó dentro de la Catedral. La corporación de la Plazuela volvió en la tarde del Sábado Santo, sin música; mientras, la Buena Muerte lo hizo en la tarde del domingo.

Al año siguiente, cuatro de las cinco que procesionaban el Viernes Santo —La Piedad aún estaba esta jornada— tuvieron que regresar a lo largo del Domingo de Resurrección. Fue el caso de Las Viñas, que se refugió en Santo Domingo, así como de la Soledad, la Piedad y El Cristo, que se quedaron en la Catedral, a las que se sumó la Defensión. Todas ellas, volvieron por el camino más corto y sin música.

En 2005, fue la Clemencia la que acabó quedándose en la Catedral en el primer año que entraba en carrera oficial. Pudo regresar el domingo a su barrio de San Benito con acompañamiento musical. Al año siguiente, fue el Cristo la que se volvió el domingo tras haber refugiado al Señor en la Catedral y a la Virgen del Valle en San Francisco. También fue el regreso de Las Viñas, que buscó acomodo nuevamente en Santo Domingo. Y en 2009, la Yedra volvió a quedarse en el primer templo de la Diócesis volviendo también el domingo.

En 2010, con José Mazuelos al frente del Palacio de Bertemati, le tocó a la Candelaria, que regresó en la jornada del domingo tras encontrar refugio en la Catedral. Y dos años más tarde, hubo dos regresos en la jornada dominical con la Redención (que se quedó en San Juan de Letrán) y las Viñas (en Santo Domingo).

En 2013 hubo una doble excepción a los regresos en el Domingo de Resurrección. Clemencia y Amor optaron por regresar a sus templos en la mañana del Jueves Santo. En cambio, el Cristo, que acabó en San Miguel, volvió el domingo, aunque sin música dado que ese día amenazaba también con lluvia. La Hermandad del Transporte también protagonizó un regreso dominical (lo hizo en 2016) y en 2018. Las Viñas volvió a protagonizar un nuevo regreso dominical tras haber buscado otra vez cobijo en Santo Domingo —en ese año también tuvo que refugiarse La Piedad, aunque fue en la Catedral—.

En 2022, ya con Rico Pavés en la Diócesis, fueron cuatro los regresos. Tres corporaciones del Lunes Santo se volvieron a sus sedes canónicas en el inicio de la Pascua (Sed, Fátima y Candelaria) y una del Martes, la Clemencia, que se había quedado en la Escuela de San José. Finalmente, el pasado año hubo otras cuatro con la vuelta del palio de la Amargura y de las hermandades del Soberano Poder, Prendimiento y Candelaria.

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