Fallas 2019 | Undécima y última corrida de la Feria de Valencia

Finito, sustituto con empaque

  • El diestro cordobés corta una oreja en una obra con torería

  • Disposición de Román y Marín, de vacío

  • Vuelta al ruedo para ‘Damasco’, de Fuente Ymbro

Juan Serrano ‘Finito de Córdoba’, en un pase de pecho a su primero toro, ayer en Valencia. Juan Serrano ‘Finito de Córdoba’, en un pase de pecho a su primero toro, ayer en Valencia.

Juan Serrano ‘Finito de Córdoba’, en un pase de pecho a su primero toro, ayer en Valencia. / Efe

Para ser el día grande de Fallas, San José, hubo una penosa entrada en el cierre del ciclo con Finito de Córdoba, que sustituyó a Emilio de Justo, Román y Ginés Marín, quienes lidiaron un encierro de Fuente Ymbro, de desigual presentación y juego; siendo premiado el encastadísimo segundo, Damasco, con la vuelta al ruedo. Un encierro con toros yendo a más y toreros con faenas excesivamente largas y que fallaron en la suerte suprema.

Finito de Córdoba salpicó sus actuaciones, sin ser completas, con empaque y torería y se alzó como triunfador ante un buen lote. Su primero, hasta que se rajó tras una labor muy larga, apretó lo justo a un Finito que si con el capote dibujó dos bellas medias, con la muleta, tras unos doblones, logró varios muletazos de excelente corte por ambos pitones. Sin contundencia con la espada, fue ovacionado.

Ante el excelente y encastado cuarto, que llegó a morir en los medios, Finito de Córdoba disfrutó e hizo disfrutar especialmente en aperturas y remates caros, como un cambio de mano deslumbrante, alguna trincherilla y unos ayudados al natural que fueron pura delicia. Mató de pinchazo y estocada y cobró una oreja.

Román también contó con otro buen lote. Su primero, serio en en el tipo, tuvo mucho carbón. El valenciano se entregó a tope. Estuvo a punto de ser herido en una arrucina de rodillas en un espeluznante cogida, con el toro zarandeándole. El diestro sometió al burel en una tanda diestra de gran emoción. Luego, se aceleró y falló con la espada para ser ovacionado tras la vuelta al ruedo como premio al soberbio Damasco.Román, de nuevo muy dispuesto, realizó una faena animosa que cerró con circulares invertidos y bernadinas a un toro con calidad y que fue a más. Con la mano derecha lesionada, falló con la espada y tuvo que descabellar con la izquierda; siendo ovacionado.

Ginés Marín, ante el paradote y bien presentado tercero, no tuvo opción al lucimiento y quedó inédito.

Con el que cerró plaza, protestado de salida y que resultó noble y con fondo, Ginés Marín realizó un trasteo con ligazón y variado que caló con fuerza en el público, destacando con la zurda, en unos doblones, una arrucina y un cambio de mano. Perdió premio al fallar reiteradamente con el verduguillo.

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