Los amarillos se pusieron morados
xerez cd | Ad alcorcón · así se vivió el partido
Desgracia local con autogol de Jesús Mendoza · Ni 6.000 personas en Chapín
Una desgracia de tarde. Que el Xerez caiga en Chapín ante un equipo que viste de amarillo con un autogol de Jesús Mendoza sólo puede entrar en el capítulo de desgracias de un Deportivo que vio cómo el Alcorcón cortaba su impresionante racha de siete partidos invicto.
El Alcorcón, ese equipo que entrena Pepe Bordalás y que ha sabido imponerle su impronta desde bien pronto, se puso morado haciéndole cuatro goles a un Xerez que, defensivamente, volvió a las andadas. Dicen que el Alcorcón no juega bonito, que practica el antifútbol, que sus jugadores se caen desmayados a las primeras de cambio... pero cuatro goles en Chapín y mañana, si quieres, me lo cuentas. Esto es fútbol.
Es cierto que al Xerez le faltó esa pizca de suerte siempre necesaria porque cada vez que nivelaba la contienda los madrileños respondían inmediatamente con un gol. Pero es que Bordalás tenía perfectamente estudiado al Xerez y dio la sensación de que el partido siempre estaba más en el lado que le interesaba a los alfareros.
Así que los 5.927 espectadores que acudieron ayer a Chapín vieron a su equipo cómo daba la cara y se la partían. Sobre todo a Álvaro Rey, uno de los mejores de los azulinos y que se tuvo que ir del choque -nunca mejor dicho- con cinco puntos de sutura en su ojo izquierdo.
El Xerez por fin jugó en domingo y por fin a la hora que mandaban los cánones antes de que el fútbol se convirtiera en un negocio al antojo de unos pocos. A las cinco de la tarde echó a rodar el balón. Así que es difícil explicar por qué una jornada más no se alcanzaron ni siquiera los seis asientos ocupados. Máxime teniendo en cuenta que el equipo afrontaba el partido después de enlazar una racha de siete jornadas consecutivas puntuando. El propio Esteban Vigo había hablado durante la semana de su intención de ver Chapín con más de diez mil almas en la grada. Algo que, por lo que se ve, va a costar mucho más de lo que se pensaba. Al menos ayer la grada no acabó enfadada con su equipo a pesar de los cuatro goles y de la derrota. Por algo se empieza.
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