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La tormenta que no cesa

  • Duro revés para un Deportivo que no es capaz de levantar cabeza ni ante un rival directo en un encuentro marcado por la lluvia y el viento Los azulinos, desquiciados, terminan con nueve

Llueve sobre mojado. Nuevo revés para el Xerez Deportivo y ya van doce seguidos. El conjunto azulino no levanta cabeza y continúa en caída libre hacia el abismo de Primera Andaluza. Una docena de jornadas sin sumar de tres son muchas jornadas.

La lluvia, el viento y el frío condicionaron el partido ante el Sevilla C, un encuentro que el Deportivo había marcado en el calendario como punto de inflexión para comenzar una remontada que no va a llegar visto lo visto. Ante un rival de los denominados de su Liga, al equipo tampoco le llegó para ganar y se ahogó otra vez en la orilla, víctima de sus propios errores, de la falta de capacidad para crear y mandar y de la inexperiencia de unos futbolistas que no pudieron plantar cara a un filial hispalense mucho más hecho, práctico, ordenado y con dos futbolistas que destacaron sobre el resto, el delantero polaco Wojcik y el capitán Jose.

El Sevilla C, tal y como estaba el día, tuvo las ideas más claras desde el primer momento, no arriesgó lo más mínimo y se encomendó a su ariete, que tuvo cuatro oportunidades claras para marcar y convirtió dos. Ahí está una de las grandes diferencias entre uno y otro equipo. Uno va a la guerra con tirachinas y casi pidiendo perdón en cada lance del juego y el otro con tanques de última generación.

A los treinta segundos de juego, al '9' sevillista le faltó poco para abrir la lata. En el minuto 11, tras un saque de esquina tuvo la segunda con un lanzamiento desde la frontal que se le marchó alto. La tercera la enganchó y no falló a la media hora. Mucho más listo que la zaga azulina, aprovechó un balón largo de su compañero Jesús para superar al debutante Perico, el único xerecista que fue capaz de marcarle el territorio. Fue la sorpresa del once, entró por Miguel.

Si hasta ese momento el Xerez lo había intentando con lo poco que tiene, a partir de ese momento estaba claro que todo iba a ser mucho más complicado y que sus opciones de darle la vuelta al marcador iban a ser más que remotas, nulas.

El golpe en la línea de flotación fue demasiado duro, tan duro que el control de la situación ya fue siempre de los pupilos de Chesco, que desde la banda pedía una y otra vez cabeza a sus jóvenes futbolistas para matar el encuentro.

Lo grave del caso es que una vez más, los pupilos de Higuera tuvieron la oportunidad de inaugurar el marcador. Dailos (16') se plantó ante Ángel después de un fallo de Raúl pero su tiro cruzado se marchó fuera por poco.

El técnico xerecista, al que se le sigue resistiendo demasiado la primera victoria, aprovechó el descanso para retocar algunos aspectos tácticos y hacer variantes pero de poco o nada le sirvieron y mucho menos después de que Morlán viese la tarjeta roja por entrar en una pelea absurda con Abraham, un jugador que curiosamente sólo estuvo en el campo un cuarto de hora. Las tuvo primero con Pedro, luego se encaró con el delantero azulino, le buscó la expulsión al soltarle un sutil codazo y recibir una guantada que vio el colegiado y se ganó la bronca del siglo de su entrenador.

Morlán, que había entrado por Alberto, dejó a su equipo con diez en una jugada infantil y ahí comenzó a escribirse la derrota si es que ya no estaba escrita desde mucho antes.

Antes de la expulsión, un centro-chut de Javi Guerra se estrelló en el palo con Perico ya superado y el propio Morlán no acertó a controlar un balón en el área en una buena opción.

Si para el Xerez es complicado mantener el tipo sobre el campo con once, por detrás en el marcador y frente a un Sevilla C superior, con el viento a favor y dueño del partido, ni hablar. Aún así, el partido estaba abierto más por las condiciones meteorológicas y del campo que por el propio empuje azulino pero todo terminó cuando Capi fue expulsado al derribar a Jose, que se marchaba solo para batir a Perico. Con nueve, no había reacción posible.

Los xerecistas terminaron de hundirse, lo mismo que un Higuera que se ha dado cuenta ya de que no hay más cera que la que arde y que por mucho empeño que le ponga a su trabajo, el equipo no da más de sí.

Superado el minuto noventa y cuando ya algunos de los valientes que se acercaron hasta La Granja para presenciar el partido estaban abandonando las instalaciones, Wojcki repitió. El delantero sevillista cerró su notable partido con un doblete. En esta oportunidad, marcó tras un mal control de Fali provocado por la incesante lluvia.

El 0-2 fue un triste final para un nuevo encuentro en el que el Deportivo ofreció sobre el campo una imagen que poco tiene que ver con la que merece la afición y no por el comportamiento de los jugadores, que bastante hacen con dar la cara y no abandonar una nave a la deriva, sino por el de unos dirigentes que están rizando el rizo de la pésima gestión. Ricardo García hace tiempo que vive de espaldas a la realidad y ya ni siquiera aparece para dar la cara y pagar a los árbitros...

El mal menor de la nueva derrota, que la diferencia de goles es favorable a los xerecistas, que en la primera vuelta ganaron 1-4. Eso sí, igual para cuando se vayan a tener en cuenta esos datos, el equipo está ya hundido. En estos momentos, está a un puntito del colista Pozoblanco.

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