Golf

De Jerez a Estados Unidos

  • Alberto Domínguez, alumno de la academia Young Talent en Sherry Golf, becado por una universidad americana

  • Alfonso Liniers es director técnico en Young Talent Golf y profesor en la academia de Sherry Golf: "Lo primordial es que les guste"

Alfonso Liniers, con alumnos de la academia Young Talent y de la Escuela de Sherry Golf.

Alfonso Liniers, con alumnos de la academia Young Talent y de la Escuela de Sherry Golf. / Manuel Aranda

Alberto Domínguez, gallego afincado en Sanlúcar y alumno en Sherry Golf de la academia Young Talent que dirige el jerezano Alfonso Liniers, disfruta de una beca en Estados Unidos, en el Erskine College, universidad de Carolina del Sur en la que compite defendiendo los colores de los Flying Feet y a la que ha llegado a sus 19 años después de una progresión fulgurante en los últimos años.

Porque Alberto no se tomó realmente en serio el golf hasta los 15 años, cuando su familia se trasladó definitivamente a Sanlúcar. Hasta entonces, solo jugaba en verano; después, con la tutela de Alfonso Liniers en la academia Young Talent, comenzó a descubrir el potencial que le ha llevado a disfrutar de una beca completa en Estados Unidos.

Alberto Domínguez, en pleno ‘swing’; a la derecha, Pepe Vidal. Alberto Domínguez, en pleno ‘swing’; a la derecha, Pepe Vidal.

Alberto Domínguez, en pleno ‘swing’; a la derecha, Pepe Vidal. / Manuel Aranda

"No es excesivamente complicado que lleguen a ofrecer una beca si realmente al alumno le gusta el golf, tiene cualidades y las trabaja", explica Liniers, profesor también en la Escuela de Sherry Golf, donde cerca de 30 alumnos se inician o perfeccionan en el deporte del golf; luego, cuando ya tienen un nivel y desean seguir adelante, pasan a Young Talent, academia ya de alto rendimiento con vistas a un posible futuro en la competición profesional y en la que Alberto Domínguez y Pepe Vidal son sus alumnos más aventajados pero no los únicos, porque si algo distingue a Young Talent es su carácter internacional, ofreciendo a talentos extranjeros -además de los nacionales- la posibilidad de compaginar el gol de alto nivel y los estudios en el Sage College, todo ello con las bondades de un clima que permite jugar todo el año.

Antonio Cutilla, en el campo de prácticas. Antonio Cutilla, en el campo de prácticas.

Antonio Cutilla, en el campo de prácticas. / Manuel Aranda

"Lo primordial es que le guste el golf", subraya Alfonso Liniers, que añade que "no es tan importante tener un nivel de principio porque al niño se le puede enseñar pero siempre que disfrute jugando, como en cualquier deporte". Dependiendo de la edad, los chicos pasan del tee de prácticas al campo, comienzan con torneos provinciales y luego pasan a campeonatos regionales, en los que van mejorando el hándicap, sistema de medición para establecer el ránking nacional por edad o categoría. Por ejemplo, Antonio Cutilla, de la Escuela de Sherry Golf, ganó el Pequecircuito de Andalucía con 9 años y se clasificó para jugar el Campeonato de España benjamín 2020.

Juan Romero ensaya el movimiento antes de ejecutar el golpe. Juan Romero ensaya el movimiento antes de ejecutar el golpe.

Juan Romero ensaya el movimiento antes de ejecutar el golpe. / Manuel Aranda

Una vez situado en el escalafón hay acceso a campeonatos nacionales e internacionales, que son los que establecen el ránking amateur mundial, cuya clasificación es un reclamo para las universidades estadounidenses, que dependiendo del nivel del jugador ofrecen becas parciales o totales. "No ofrecen dinero porque al ser jugadores amateur no pueden pagarles pero sí les subvencionan los gastos y al final los estudios en Estados Unidos pueden salirles gratis".

Para ello, los jugadores becados como Alberto Domínguez tienen que mantener el nivel tanto en los estudios como en el golf y para Alfonso Liniers es una satisfacción que su alumno haya dado un paso adelante: "Ya con un nivel se trata de enseñarles a ser independientes, que no dependan del profesor, que tengan las herramientas para afrontar problemas o situaciones que se puedan plantear en el campo. No concibo la idea de que un profesor tenga que estar continuamente con su alumno". Además, los medios técnológicos permiten una comunicación fluida: "Hablamos por teléfono, me manda vídeos y me tiene al tanto de sus entrenamientos", unas tres horas diarias entre el tee de prácticas y el campo de juego, "aunque a este nivel ya es más importante verlo en acción en el campo para ver qué puede fortalecer".

Bruno Mateos, dispuesto a golpear la bola. Bruno Mateos, dispuesto a golpear la bola.

Bruno Mateos, dispuesto a golpear la bola. / Manuel Aranda

Alberto, a sus 19 años, tiene hándicap +2,5, con lo que ya podría pasar al profesionalismo si quisiera (Sergio García estaba +5 cuando dio el paso) y Pepe Vidal está -4. Alberto es "muy perfeccionista" y destaca "en el juego corto, es brillante alrededor del green" mientras Pepe, con 15 años, "es un gran pegador" y este año se probará en competiciones nacionales.

Alfonso Liniers persigue que los jugadores salgan adelante por sí mismos y por eso, además de corregir posturas a la hora de pegar a la bola, hace hincapié "en la fortaleza mental, que luego les va a servir para afrontar el juego y también en su vida personal", y esto sobre todo con los más pequeños que están empezando, trabajando "con tranquilidad y poco a poco, sin que sientan agobio o presión por un golpe o un resultado porque eso tienen que aprender a llevarlo con la experiencia".

Dos de estos alumnos de la Escuela de Sherry Golf son Bruno Mateos Álvarez, de 8 años, y Juan Romero Bernal, de 9, que empezaron las clases hace tres meses. "Es el deporte que han querido prácticar; vinieron a probar un par de clases, no se les dio mal y les gustó, y ahí están disfrutando con el golf", explican los padres.

Los alumnos, en el campo de prácticas de Sherry Golf. Los alumnos, en el campo de prácticas de Sherry Golf.

Los alumnos, en el campo de prácticas de Sherry Golf. / Manuel Aranda

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