Albacete | xerez· la crónica

Paso atrás ante un rival directo

  • Traspié El Deportivo volvió a las andadas, realizó un mal partido, apenas creó peligro y regresó de vacío de su campo maldito Sólo apretó al final Los azulinos dispusieron de las dos oportunidades de gol más claras en el tiempo de descuento

Tropiezo inesperado. A este Xerez no hay quien lo entienda, es capaz de lo mejor y de lo peor. Después de dos brillantes triunfos consecutivos, con remontadas incluidas, no perder en el Carlos Belmonte ante el Albacete, un rival directo, era clave y quizás por eso, porque buscó casi siempre no perder, el Deportivo se dejó tres puntos ante un rival de lo más flojo que se despacha pero eso sí, que supo manejar mejor el partido desde el principio, supo controlar más la ansiedad y los nervios y que además se encontró con un golazo de Alustiza, recompensa para un delantero que peleó desde el minuto uno hasta que fue sustituido.

El Albacete salió más asentado, más metido en el partido y tocando más el balón que un Xerez sin profundidad, al que le costó llegar a las inmediaciones de la meta defendida por Jonathan pero ni unos ni otros llevaron pasión a una grada tan helada como la tarde. De hecho, el cuadro azulino no se asomó con presencia al portal del guardameta local hasta el minuto 24, cuando Viqueira, al que aún le falta para ser aquel mago que encandiló a la parroquia azulina, mandó una falta al corazón del área y Yordi remató alto.

En el minuto 27, un despiste de Aythami estuvo a punto de aprovecharlo Calandria, pero se quedó sin ángulo y su remate se marchó fuera.

La igualdad se rompió en el minuto 38, cuando el Alba, en una jugada tan inteligente como bonita entre Morán y Pablo García acabó con gol de Alustiza, que se adelantó a la defensa -Redondo se tragó la acción- y a Porato, igual que habían hecho sus compañeros.

La acción más peligrosa del Deportivo llegó en el descuento, cuando Yordi se 'curró' un saque de esquina que terminó en otro, que no fue aprovechado ni por Aythami ni por Míchel para haberse marchado al descanso con el empate en su casillero.

La segunda parte arrancó con menos ritmo que la primera, con un Albacete que se volvió conservador demasiado pronto y un conjunto xerecista que se mostraba muy espeso ya sin Viqueira en el campo y sí con Luque y también con Antoñito que, sorpresa, sorpresa, entró en el campo por Yordi.

La tarde no estaba para experimentos pero a Casuco le encanta hacerlos. La entrada de Antoñito no es que se tenía que producir tal y como estaba el patio, es que se tenía que haber producido de inicio por el encuentro que se marcó la pasada semana, lo grave es que el murciano dejara en el campo a Míchel o a un Carlos Calvo poco efectivo, que luego dejó su plaza a Momo, y sacara del terreno de juego a Yordi, pichichi del equipo y de la categoría por si alguien lo ha olvidado, que tiene sus malas tardes como cualquiera pero que siempre está con la caña lista a la que cae.

Los manchegos, con un entrenador en el banquillo que no es un dechado de virtudes en lo que a fútbol ofensivo se refiere, también movió piezas y apostó por jugadores de corte mucho más defensivo de los que tenía en el campo, por lo que su equipo se encomendó a unas contras que casi nunca llegaron.

El Albacete tiró pronto del manual de 'malas artes' para perder tiempo y el Xerez no supo romper la dinámica de un encuentro que se le puso cuesta arriba casi desde el principio porque el Deportivo no estuvo nada fino. Es más, los únicos disparos a puerta de los xerecistas en casi todo el partido llegaron en el descuento, primero cuando Luque sacó una falta y Jonathan tuvo que despejar el balón de puños en el minuto 90 y más tarde, en el 92, Míchel remató de cabeza por encima del larguero un centro medido de Momo desde la izquierda.

Y es que no siempre se remontan los partidos y menos ante un rival al más puro estilo de Segunda, defensivo, veterano y sin contemplaciones a la hora de perder tiempoý El Carlos Belmonte sigue siendo plaza maldita par los azulinos, que ya lo han visitado diez veces y siguen sin ganar y sin hacer goles. Sólo han marcado uno y fue hace más de dos décadas.

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