Tribuna Económica

carmen pérez

Sobre la nueva moneda Libra

Esta semana Facebook ha presentado su nuevo proyecto. En realidad, dos proyectos, aunque vayan unidos: la creación de una moneda global, Libra, y la creación de una red para utilizarla. La frase que pronunció Mark Zuckerberg los resume: "El mundo necesita de una divisa digital en la que se pueda confiar, acompañada de una estructura que pueda convertirse en el internet del dinero". Ambos vienen idealizados y cargados de tintes sociales. El nombre elegido alude al signo astrológico caracterizado por la armonía, la justicia, la igualdad y el equilibrio. Y su uso se presentó como una solución para los 1.700 millones de personas que no tienen cuenta bancaria, un 31% de la población del mundo. Pero conviene profundizar en estos proyectos tan épicos.

Con la estructura -tecnología blockchain- se pretende que sea tan fácil mandar dinero desde los teléfonos móviles como mandar un mensaje, y casi gratis. No la utilizaría sólo Facebook, pero sí sería la pionera. Su subsidiaria financiera, Calibra, gestionaría el primer monedero digital para almacenar y utilizar Libra. Muchos interrogantes surgen: ¿sería su operativa segura?, ¿servirían sus cuentas seudónimas de soporte para el blanqueo de dinero y actividades delictivas? y, fundamental, ¿qué harían con nuestros datos financieros? Facebook y privacidad no es que hayan venido en el pasado unidas.

Hasta aquí, nada novedoso, WeChat ya lo hace en China. Lo innovador en este proyecto es su vocación internacional mediante la utilización de una moneda global. A través de casas de cambios, cada usuario tendría que cambiar su divisa por libras. La cantidad de libras existentes dependerá del dinero que se traspase desde monedas convencionales, dinero que quedará ingresado en una reserva para respaldar el valor y la estabilidad de Libra.

La encargada de mantener y gestionar las reservas y controlar la estructura será una entidad sin ánimo de lucro y con sede en Suiza, la Asociación Libra, una especie de banco central, con una red de custodios distribuidos geográficamente. Hay ya 27 empresas involucradas: Mastercard, Vodafone, Paypal, Spotify... Facebook sería sólo una más de ellas. Todas han aportado diez millones de dólares para la puesta en marcha, y recibirán en el futuro los rendimientos que generen las reservas.

El peligro de este proyecto es que permita mantener depósitos en libras. Zuckerberg habla de una moneda confiable, pero ¿qué garantías hay del buen hacer de la Asociación Libra?, ¿quién la auditaría? Dicen que las divisas obtenidas por las libras se depositarán en bancos: ¿qué bancos?, y se comprarán bonos soberanos de calidad: ¿con qué criterio? En su inicio, una Libra valdrá un dólar: ¿quién fija en el tiempo los múltiples tipos de cambio? No, Libra no sería en absoluto dinero seguro. Además, con miles de millones de clientes, por poco saldo que mantuvieran, la Asociación Libra se convertiría en sistémica, con gravísimos riesgos para la estabilidad financiera y para la política monetaria. Los reguladores y bancos centrales deberían negarse en rotundo. Y si el proyecto se limitara exclusivamente a ser una solución global, novedosa tecnológicamente, de pagos y cambios, ¿para qué pasar por Libra?

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