Luis Lara | Humorista

“Con la que está cayendo, la gente agradece que le hagamos reír”

  • El Comandante Lara aterriza el próximo domingo en el Teatro Villamarta, con doble función, y dentro de una gira que le está llevando por diferentes ciudades españolas

Luis Lara (El Comandante Lara), en La Moderna.

Luis Lara (El Comandante Lara), en La Moderna. / Miguel Ángel González

Si hay algo que diferencie a Luis Lara Ramos es su continua sonrisa. Atento a cualquier detalle o situación que pueda convertirse en chiste, el jerezano vive su mejor momento profesional gracias al Comandante Lara, ese personaje que ha desbancado completamente a su otro yo, pero que se ha convertido en su mejor aliado a nivel humorístico.

–Viene usted a Jerez con nuevo espectáculo....

–Sí, estaremos en el Teatro Villamarta el próximo domingo 25 de abril, y con dos pases, a las seis y a las ocho y media, si de aquí hasta entonces no cambia la situación con la pandemia.

–Es una propuesta con la que cada fin de semana llena teatros...

–Bueno, afortunadamente no nos quejamos. Este show lleva un año y pico, y desde enero para acá estamos paseándonos por toda España. Hemos estado en Madrid, Barcelona, Valencia, y en diferentes pueblos de toda la geografía española. Ahora nos toca Jerez, y bueno, con toda la ilusión del mundo de pisar mi teatro, donde ya he estado pero en otros menesteres, tanto cantando en zambombas, como cantando saetas en una final de la Buena Gente...Ahora me toca intentar hacer reír a mis paisanos, y bueno, estoy con una ilusión desaforada.

–Ha referido antes el tema de las medidas sanitarias ¿Cómo lleva todo eso porque supongo que en cada región habrá unas normas?

–Sí, eso es un comecocos que no veas. Cuando se acerca el fin de semana te pones a ver las noticias y dices, ‘bueno, a ver qué me encuentro allí’. Nosotros, por ejemplo, hemos estado actuando en un sitio un día y al día siguiente lo han cerrado perimetralmente, y nos hemos ido diciendo ojú. Con las restricciones hemos tenido incluso que cancelar o posponer actuaciones y claro, como en cada región hay unas normas, te las tienes que saber para actuar, porque a lo mejor en un sitio el toque de queda está a las ocho y en otro a las once. Así tenemos que ir, pero bueno, afortunadamente tenemos ahí a la gente de Ninona Producciones, que hacen las cosas muy bien y nos solucionan todo.

–¿Cuesta llenar teatros hoy en día con la pandemia?

–La verdad es que sí, pero en nuestro caso, y es algo que nos está llamando la atención, estamos yendo a sitios que ya sea al 50% o al 60% de aforo, pero se están llenando. Ha habido épocas en las que había más temor, pero últimamente no. Además, los que vienen, lo hacen con una valentía y una predisposición a reirse que te hacen darlo todo.

–¿Necesita reirse la gente más?

–Yo creo que sí, además hay personas que después del show nos vienen directamente o también a través de las redes sociales, y nos dan las gracias porque les hemos hecho desconectar. Estas risas enmascarilladas, como ya las llamo, son muy importantes y en ese sentido te ponen en un pedestal. Son risas que debían recetarse en la Seguridad Social.

–Este es el tercer espectáculo que lleva a escena, ¿no?

–Sí, los dos primeros fueron los derbis, y ahora éste es el primero que hago yo personalmente, aunque también con Vicente Ruido, que es de Chiclana, y Jesús Tapia, de Algeciras. Los tres estábamos en el derbi y ahora estamos haciendo este ‘Comandante Lara y Compañía’. Nos llevamos muy bien, gracias también a que Manuela, mi señora y Road Manager, pone un poco de cordura porque si tuviéramos que ir los tres solos a los sitios, a la mitad de los teatros ni llegábamos (risas).

–Igual que pasa en el baile con la bailaora o bailaor y el cantaor, en vuestra propuesta, esa sincronía con Vicente Ruido y Jesús Tapia será clave....

–Facilita mucho las cosas, ya no sólo en el escenario, sino en el coche, en el avión o en el tren. El ambiente que creamos los cuatro es perfecto, y quieras que no somos casi como una familia porque cada fin de semana lo pasamos juntos. Tal y como está la vida ahora donde los encuentros son limitados, a Vicente y a Tapia son a las personas que más veo, somos como un grupo burbuja (risas). Todo eso se refleja en el ambiente y también a veces en la manera de hacer las cosas porque si a veces tenemos que improvisar, lo hacemos y nos entendemos sólo con la mirada.

EL humorista jerezano, sentando en plena calle Larga. EL humorista jerezano, sentando en plena calle Larga.

EL humorista jerezano, sentando en plena calle Larga. / Miguel Ángel González

–A la hora de poner en marcha una propuesta de humor, ¿qué es lo más difícil?

–No es complicado, pero como ellos llevan más tiempo en la comedia que yo, y eso que son más jóvenes, me ayudan mucho, y son carne de escenario. De hecho, he aprendido mucho de ellos. A la hora de montarlo, cada uno lleva su historia, y luego hacemos el resto entre todos. Entre colgados del coco como nosotros, en cualquier reunión, aunque sea tomando un café, nos surgen cosas que vamos añadiendo. Por ejemplo, a nosotros nos gusta mucho la actualidad para empezar los shows. Nos reímos con la actualidad, y en ese aspecto los tres estamos muy pendientes. Si Dios quiere y a la gente le sigue gustando lo que hacemos, tenemos aún un largo recorrido.

–¿Vuestro éxito está en haber traspasado las fronteras del típico humor andaluz?

–La verdad es que sí, y eso que siempre he tenido mi reticencia en ese aspecto. Fíjate que al principio, yo hacía cosas por la zona, en Jerez, El Puerto o Cádiz. La siguiente expansión fue Sevilla y eso para mí ya fue un acontecimiento. Luego fui a Málaga y aquello me tuvo dos noches sin dormir. Pero bueno, aquel día vinieron conmigo Manuela, que entonces era mi novia, Alfonso y Tomás de Moderna, Juan Ángel González de la Calle y David Gallardo, y aquello me ayudó mucho. Y posteriormente, cuando te dicen que vas a Madrid o a Barcelona, imagínate, pero al final la gente nos entiende. Y eso que no hago mucho por cambiar porque esté en Toledo o Casteldefels, empiezo a contar mi historia y poco más. Quizás a veces en determinados sitios les parece gracioso nuestro ceceo o el hecho de que seamos tan exagerados como somos en algunos aspectos, pero poco más. De todos modos, en esto facilitan mucho las cosas las redes sociales. A lo mejor alguna vez me sale sin querer alguna expresión nuestra que allí no se entienda, pero por lo demás, creo que el humor es universal y más el nuestro que es un humor absurdo. El ejemplo más claro es que fuimos a actuar en Vitoria, en un evento gratuito en la plaza de la Catedral en las Fiestas de la Magdalena. Allí había cuatro mil personas, y no veas las carcajadas de la gente. Con decirte que empezó a llover y to y la gente seguía. Incluso al final hubo hasta una cola para hacerse fotos con nosotros como si fuéramos Bruno Mars o Beyoncé. Eso de que por ser andaluz no puedas hacer reír a un tío de Cuenca, está defenestrado.

–Está claro que, al menos fuera de Jerez, el Comandante Lara le ha ganado el pulso a Luis Lara...

–Ya hasta en Jerez (risas). Yo soy ya El Comandante Lara y el reconocimiento que tengo por toda España está ahí. He estado andando por la calle en Badajoz y la gente me dice ‘Comandante, hazte una foto conmigo’. A mí eso me llama la atención igual que vayas por la Gran Vía o la Puerta del Sol y se te acerquen tres policías locales de Madrid y se quieran hacer una foto. Con eso flipas, y a mí personalmente me abruma. Estoy convencido de que fuera de Jerez la gente no sabe ni que me llamo Luis, soy el Comandante, que ha enterrado a Luis Lara.

–Usted es una persona muy tímida, ¿se acostumbra a eso? ¿Es lo que peor lleva?

–Hombre, algunas veces, si te haces cuatro fotos seguidas, me siento un poco incómodo, pero luego te das cuenta de que lo hacen por admiración. Además, te dicen cosas muy bonitas, porque a lo mejor te encuentras a una señora y te dice ‘he tenido una racha mala, pero me ponía vídeos tuyos y me alegrabas el día’, o ‘mándame por favor, un saludo para mi hermano que está malito y seguro que tú lo haces reír seguro’. Esas cosas te dejan en fuera de juego y sobre todo te reconfortan.

–Eso es la parte positiva de la profesión...

–Eso es lo más bonito de todo esto, hacer reír a la gente, porque hacer llorar es muy fácil, pelas una cebolla y ya está uno esmorecío (risas). Que alguien venga y te diga ‘qué me río contigo’, eso es un piropo.

–Usted conoce todas las caras de la profesión, es decir, sabe lo que supone subirse a un escenario pero también sabe lo que es hacer una crónica por su condición de periodista. ¿Qué es lo peor?

–Yo creo que lo segundo porque escribir sobre lo que ha ocurrido en un escenario es complicado. Es algo muy subjetivo y a veces tienes que tener cuidado. Hacer una crítica es supercomplicado.

–¿Y le ha ocurrido que alguien le haya hecho una crítica dura?

–Afortunadamente todavía no, aunque sí que dan caña en las redes sociales. Al principio, te daba más coraje pero ya menos. A lo mejor hay 50 comentarios y hay uno que dice ‘a mí no me hace gracia el calvo ese’. Cuando eso pasa, te centras en ese, pero no en el resto, que a lo mejor te ponen de lujo. Al principio, me molestaba, pero ya hoy día no, porque los ofendiditos, los agobiados, y los que están aburridos en su casa, escriben sin miramiento, y a lo mejor el tío no ha ido ni a verte, pero dice ‘vamos a darle un palo al tonto este’. Además, lo hacen detrás de un avatar o de un nombre que dice ‘XP25’ y pone un oso en la foto. Yo cuando veo eso ya le doy hasta ‘me gusta’ (risas), aunque también está la maravillosa opción de ‘bloquear’. Sinceramente, yo le daría un premio a quien lo inventó porque te facilita continuar en las redes, ya que hay veces que te dan ganas de borrarte de ellas. Silenciar y bloquear es lo mejor que han inventado.

–Conociéndole, pronto le veremos con una camiseta que ponga ‘bloquear’...

–(Risas) Sí, la verdad es que a mí siempre me gustado bucear en las redes y buscar camisetas curiosas. Tengo una colección importante, a veces mi mujer me dice que tengo más ropa que ella (risas). Alguna vez me he comprado una en páginas raras y cuando ya me había olvidado, me ha llegado a los dos meses un paquete con la camiseta.

–Ha comentado lo de viajar cada fin de semana, ¿cómo lo lleva?

–Bueno, ya te acostumbras, porque al final es un trabajo, piensas que vas a trabajar y ya está. De todos modos, a mí me gusta siempre, después de haber estado fuera unos días, darme un paseo por la Asunción. El lunes llegas por allí y ves al Capu (Capullo de Jerez), que vive enfrente, a Salvador Fanega, al Múo, que va ahora mucho por allí, en fin, ves a tu gente. Es bueno saber de dónde vienes, y te das cuenta que hace un rato estabas en un teatro en Mallorca con 1.400 personas y ahora estás en el Volapié (risas).

–¿Qué han significado para usted ‘La cámara los balones’ y ‘El Pelotazo’?

–Han sido 19 años de mi vida, y en cierta forma han sido mi escuela porque he tenido la suerte de trabajar con el Yuyu, un genio del ingenio, y esa cabeza que tiene está llena de pamplinas surrealistas, de humor absurdo, y ese es el que a mí me gusta. Han sido mi universidad y a diario Yuyu traía el guiso y nosotros le echábamos papas. Tonterías como poner a Eto’o en el camino del Rocío cantando por bulerías han salido de ahí, y ya ves. Para mí el Yuyo está en un pedestal, aunque también he trabajado con gente muy buena como Josele, Bienvenido Sena o Ronquillo. De hecho, muchas de las cosas que llevamos en estos espectáculos han salido de ahí.

–(....)

–A mí siempre me han gustado películas absurdas como ‘Hot shots’, ‘Aterriza como puedas’ o ‘Top secret’, películas ridículas que me encantan. A mí el humor inteligente, este que te tienes que comer el coco para entender un chiste, no me gusta. Prefiero decir una tontería y que el otro se ría.

–¿Y qué ha dicho su familia de su profesión?

–Mira, cuando empezamos en El Pelotazo me llamaban al teléfono fijo, porque no había móviles, y mi mare Manuela estaba al lado mía viendo una película en el salón. Yo le bajaba la tele y me ponía a imitar a Valdano, a Etoo, y me ponía a cantar por bulerías, y mi mare en el sofá me miraba y se reía. A ella no le chocó tanto, quizás más a mis hermanos que dirían, ‘este chaval está de momento cantando y quiere ser periodista y sale ahora diciendo tonterías’...De todas formas, nunca me lo han hecho saber (risas).

–De todos los chistes o skechts que ha hecho, ¿cuál ha sido el más solicitado?

–Sobre todo el de llama, uno que se casó con una tailandesa y le decía ‘llama, llama y él le decía, cuelga, cuelga’. Ese fue muy solicitado. Luego también la anécdota de entrar en el Ikea para salir del Ikea, ese me lo refiere mucha gente: ‘Cúchame, no veas pa salir del Ikea que tuviste que encender un cigarro pa que te echara el seguridad’. Eso antes, y ahora mi cuñado Ramiro está en las más altas cotas. En las actuaciones me lo guardo y lo dejo para el final y cuando llevo un rato la gente dice ‘¿no ha venido Ramiro?’.

–Y de los personajes a los que ha imitado, ¿a alguno le ha sentado mal?

–Bueno, a Carlos Orúe, cuando entrenó al Fútbol Club, lo noté un poco distante, aunque el hombre nunca me dijo nada. Nunca he querido ofender a nadie con los personajes, hay que entender que son eso, un personaje. Con Kiko por ejemplo, que yo hablaba mucho de ‘mi pare Migue’, al contrario. De hecho me encontré una vez en la feria a su padre y me invitó a su caseta. Sólo una vez me dijo Kiko ‘quillo no digas más lo de los tobillos hijo, que es verdad que los tengo ‘esbarataos’’. Pero me lo dijo con mucho arte. Con Etoo no he tenido trato, pero me consta que cuando grabamos las bulerías, se puso en el vestuario, porque Buenaventura estaba en el Barcelona y era amigo del Yuyu. Supongo que dirían, esos tíos están majaras (risas).

–Ya por último, lleva dos años sin cantar saetas, ¿ha sido duro?

–Bueno, por lo que significa para mí cantar las saetas a Jesús y al Prendimiento sí. Lo que he hecho es que no he querido escuchar nada, he intentado que pasara la semana como otra más. Para mí las saetas han sido vivencias, con mi padre, con el Moneo, con Curro de la Morena, con El Mono, con Juan Morao...y bueno, no estar ahí, y más este año que ha sido una Semana Santa buena en cuanto al tiempo, me ha dado coraje.

–Supongo que a la gente le sorprenderá esa faceta....

–Es cierto, porque te ven contando chistes y luego, descompuesto en la calle Larga... A la gente le choca, supongo que será como ver a Paco Gandía cantando por soleá. Pero hay que entender las razones.

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