Violencia en los centros sanitarios

Crece la alarma por las reiteradas agresiones a personal sanitario

  • El Colegio de Médicos insta a que de forma inmediata se eleve el nivel de protección de los profesionales

  • Una de cada cuatro agresiones conlleva pena de prisión pero inferior a dos años

Concentración tras la última agresión en el centro de salud de San Benito. Concentración tras la última agresión en el centro de salud de San Benito.

Concentración tras la última agresión en el centro de salud de San Benito. / MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ

El Colegio de Médicos de Cádiz mostró ayer su preocupación ante los reiterados episodios de agresiones contra profesionales de la salud que vienen registrándose en la provincia. Hay que recordar que al intento de agresión física con un cuchillo que sufrieron dos médicos del centro de salud de San Benito el pasado junio, le han seguido otros episodios violentos en Chiclana y Conil.

El Colegio de Médicos considera "alarmante" la escalada de agresiones, que en las últimas seis semanas suman al menos cinco ataques contra médicos. Además, el secretario del Colegio, Gaspar Garrote, incide en que lo más preocupante no es sólo el incremento de las agresiones sino la intensidad y virulencia de las mismas. "Ya no se quedan en la amenaza, la presión sicológica con los insultos, sino que ya estamos con el empleo de violencia física o con personas que van a la consulta con un cuchillo como ocurrió en Jerez. Estamos entrando en una dinámica en la que un médico que va a cubrir una urgencia tiene miedo de que le pueda ocurrir algo".

El secretario del Colegio lamentó además que a pesar de las denuncias, de las medidas que se adoptan "no sabemos realmente cómo atajar el problema. Nos está pasando un poco como con la violencia de género".

No obstante, el Colegio de Médicos reclama que, de forma inmediata y ya de cara a la temporada estival,  se refuercen las medidas de seguridad e intervención y los recursos preventivos en los centros y se activen en aquellos en los que aún no se contemplen medidas específicas. Al mismo tiempo, el Colegio reivindica que se lleve a cabo un estudio individualizado de los procedimientos de seguridad en cada uno de los centros asistenciales que eleve el nivel de protección de los profesionales.

De manera simultánea, la organización colegial considera básico que de forma conjunta con las autoridades sanitarias, administraciones, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y demás agentes de salud se consensúen y pacten actuaciones y se adopten soluciones "frente a esta lacra de las agresiones, a la vista del grado, continuidad e intensidad con que se vienen produciendo". En este sentido, el Colegio de Médicos de Cádiz hace también un llamamiento a la Administración andaluza para que agilice la tramitación de la ley autonómica contra las agresiones, anunciada por la Consejería de Salud.

De hecho, el secretario del Colegio señaló la intención de propiciar un encuentro entre Subdelegación del Gobierno, la delegación territorial de Salud y los Colegios Médico y de Enfermería para abordar esta situación.

El grave problema de las agresiones a sanitarios fue también tratado en una reunión mantenida la pasada semana entre el Sindicato Médico y la gerencia del área sanitaria, en la que, según el sindicato profesional, quedó patente la preocupación que también existe en la Administración. "Según nos dijeron, quieren revisar todos los protocolos, las medidas de seguridad de cada centro y ver en cuáles podría haber seguridad privada".

Juicios rápidos

Según Garrote, las denuncias por agresiones a personal sanitario acaban en la mayoría de los casos en juicios rápidos "que son una gran ventaja" y en condenas que "algunas veces no nos satisfacen demasiado". De acuerdo a la información que maneja el Colegio, una de cuatro agresiones conlleva una pena de prisión, aunque habitualmente, inferior a dos años, por lo que si el agresor carece de antecedentes no llega a entrar en la cárcel. El resto se suelen saldar con pequeñas multas y órdenes de alejamiento. "Es verdad que muchas agresiones se quedan en insultos o amenazas, pero que tienen también mucha importancia porque influyen anímicamente en el médico y por las propias características de nuestra profesión trabajar con esa presión genera tensiones, ansiedades y las condenas no tienen en cuenta esas secuelas posteriores".

Garrote califica también de preocupante que mientras la agresión a un médico de un centro público está considerada como atentado a la autoridad, lo que el Colegio considera un logro, la que sufre un facultativo en una consulta privada no está tipificada como tal, lo que se traslada también a penas más benévolas. El secretario del Colegio afirma que desde la Organización Médica Colegial se ha solicitado que se catalogue el acto médico, es decir, la relación médico-paciente, como Bien Inmaterial de la Humanidad, y "si eso se consigue dará igual en el medio en el que se produzca la agresión". "Estamos trabajando en definitiva para que la ejemplaridad de la pena sea algo que haga desistir a los agresores".

No obstante, menciona también el valor de la educación para evitar esta agresividad y agrega que las agresiones contribuyen a la quiebra de la relación de confianza que debe existir entre médico y paciente, perjudicando al resto de usuarios de la Sanidad.

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